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¡Felices Navidades!

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miércoles, 12 de septiembre de 2012

El regreso del cosmonauta



Se rumorea que la URSS probó el envío de naves tripuladas al espacio, aún sin tener bajo control las posibles incidencias del viaje. Solo se informaba de estas misiones cuando finalizaban. Cincuenta años más tarde no hay pruebas sobre la veracidad de aquellos rumores.


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Alexei Grachov siente un temblequeo ante la inminencia de ser el primer humano que salga del planeta. Pronto cambiará esas áridas inmensas y soleadas planicies por las que llegó a Baikonur por la noche continua del espacio exterior.

Antes de entrar en el Sputnik6, Sergei Koroliov, alma de la cosmología soviética, le da un abrazo y le felicita.

Horas más tarde Grachov pierde comunicación con esa Tierra que tiene allí, ante sus ojos, y a la que empieza a sospechar que jamás volverá.

Al día siguiente se comunicó a la prensa el éxito de la misión, si bien la nave fue destruida al desviarse de su trayectoria, para evitar cayera en manos de potencias extranjeras. La tripulación se componía de dos perras.


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Koroliov escuchó ruidos. No había nadie. Sin embargo una grapadora de hierro se dirigió hacia su cabeza golpeándole hasta que perdió el sentido.

Despertó escuchando un motor. Dedujo que estaba en la bodega de un avión. No vio a nadie, si bien reconoció la voz de Grachov que le decía:

Estás a bordo de un Tu95, camino de Nueva Zembla. Puedes estar orgulloso, vas a participar en la mayor prueba nuclear nunca realizada, aunque, lamentablemente, la historia no lo reflejará.

6 comentarios:

Juji dijo...

Lo dicho... perfecto. Ni me da pena el pobre infeliz, porque me has hecho reír con ganas con tanta mala suerte del protagonista.
Genial, Juan Carlos.
Besitos, amigo.

Natàlia Tàrraco dijo...

Mala suerte, Koroliov (jejeje, siempre terminan en ov, los nombres rusos), constarán dos perras pero que se conforme, cada año galáctico uno no visita Nueva Zembla que no Nueva Zelanda. Lo de la grapadora en la nave no hace pupa, va a cámara lenta y flota, pero en nave sovietica hasta la gravedad es distinta.
Me huele mal lo de prueba nuclear ¿lo han metido en un mísil y explotará? Nooo, que me cae bien Koroliov, en cambio Grachov no me hace gracia.

Super creativo el viaje por tus letras espaciales y especiales, corto y muy sugestivo, aplauso y besito.

Carmen Andújar dijo...

Vaya mala suerte. Esto de la prueba nuclar da mal rollo. Cuantas cosas habrán que nos oculten.
Un abrazo

Luis Rodriguez dijo...

Juan Carlos muy buen micro, la venganza al final terminó siendo la prueba de un otro nuevo experimento. Mucho intriga y misterio; cúantos archivos inclasificables, estarán rondando o simplemente durmiendo en algún despacho, que seguramente nunca verán la luz,ni se dirá la verdad.
Un abrazo

Esilleviana dijo...

"(Explosión), 2 de diciembre de 1960".
Había un grupo musical que se llamaba Sigue sigue Sputnik-6, pero sin duda, tu relato suena mejor que la del grupo "Pop-cyberpunk".

Un saludo :))

Gastón Avale dijo...

Que desastre... Pensar que en muchas ocasiones pasa eso. Pero nadie se da cuenta. Ojos que no ven.... Un abrazo amigo