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¡Felices Navidades!

¡Felices Navidades!

jueves, 16 de agosto de 2012

Un relato al calor del jueves



El viejo territorio ha sufrido múltiples dominaciones. Ninguna tan cruel como ésta. Ha sido víctima de la tiranía de extraños que lo invadían y de la tiranía de algunos propios, ya que en todas partes hay megalómanos.



Lo habían dominado militarmente, habían sembrado un terror que persuadía a no hablar, a hablar en contra de las propias ideas, a delatar a convecinos pretendiendo la clemencia del cruel poder.



Pero nadie había alcanzado esa omnipresencia, ese poder absoluto al que es imposible escapar. Que amortigua las ideas, ralentiza los movimientos, evapora el ánimo …



No hay modo de luchar contra ese dominio brutal e inhumano. Solo cabe esconderse y sufrir, lo menos posible, el inmenso poder del imperio del calor.


*  *  *  *  *  *  *  *  *


Más relatos sobre el calor en el lugar de encuentro de María José

23 comentarios:

censurasigloXXI dijo...

Nada mejor que un pequeño bunker en las montañas cerca de un río de aguas frescas y el terrible enemigo no podrá resistirse!

Un abrazo de cuatro.

Teresa Oteo dijo...

Ese dominio, ese terror, esa megalomanía puff!! qué miedo!
No me gusta ese imperio del calor...
Besos amigo güevero!

Natàlia Tàrraco dijo...

Ese imperio del calor tiene llamas que queman más que el fuego, queman toda esperanza, queman futuro, olvidan pasado, arrasan kilómetros de corazones, ningún medio se le opone, tal vez una tormenta diluvio.
In memoriam Gomera, in memoriam Síria...fuegos sin cortafuegos.
Besito aún mojado y salado.

mariajesusparadela dijo...

Pues sí: cansa solamente pensarlo.

G a b y* dijo...

Cualquier refugio viene bien, aunque muchos decidan dar pecho a lo que acontece, pero ante el dominio del calor... no se me ocurre mucho... un buen ventilador?
Podemos combatir y defendernos de muchas cosas, otras, se nos tornan un suplicio imbatible.
Besitos al vuelo:

Cecy dijo...

Todo un imperio de poder tiene el calor, puede arrasar con todo lo que se proponga si se le da mal o si es su propósito, o si se enferma del mas indigno poder. También puede salvar momentos fríos y difíciles si le requieren en pos de la bendita paz.
¡Todo un imperio!
Me gusta la fuerza de denunciarlo.

Un abrazo Juan Carlos.

Carmen Andújar dijo...

Frente a la naturaleza no se puede hacer nada, lo máximo resguardarse y poner el aire acondicionado, quien pueda.
Muy buena metáfora
Un abrazo

San dijo...

Decididamente yo me mudo, no sigo viviendo en este imperio caluroso, dicen que hacia el norte hace fresquito, yo me voy alli, hasta otro día Caluroso imperio que todo lo dominas y lo destruyes dejando ceniza a tu paso. UF! Juan Carlos me has dejado agotada, que peso.
Besos.

ana dijo...

El calor lo ralentiza todo, el cuerpo, la mente, las ideas, y hasta las emociones. Lo única que cabe es meterse donde se pueda hasta nuevo aviso del hombre del tiempo o de la mujer, pero no mujer del hombre, sino mujer del tiempo, jajaja.

Un saludo

Leonor dijo...

Nada de sucumbir, lucharemos con todas las armas de que dispongamos, cerraremos las ventanas y oscureceremos las habitaciones, daremos a nuestro cuerpo el regalo de la lluvia (aunque sea a través de una alcachofa), nos relajaremos sobre sábanas de algodón que se mantienen frescas, y abanico en mano derrotaremos al temible emperador.

Un beso, Leonor.

Juji dijo...

¿Es una impresión mía, o tú, mi querido amigo, estas que te sales? ¿Las vacaciones y su descanso, te han dado más inspiración, si cabe? No, no... lo llevas dentro.
Texto impactante. Duro y bello. El calor asfixia.
Un besazo enorme.

Marta C. dijo...

Sí, a veces es una auténtica batalla la que libramos contra él. Besos.

Neogéminis dijo...

jajajaja...perdón queme ría -sé que están padeciendo enormemente las consecuencias del calor- pero al verdad es que me resultó graciosa tu comparación del calor con un imperio dominante que sojuzga y tortura!

Un abrazo!
=)

Neogéminis dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Mar dijo...

Batallar con un sol de justicia, creo que es batalla perdida :) Acabamos retirándonos a la sombra (si la hay) o en casa.

Saludos!

rosa_desastre dijo...

¡Ay amigo, que yo estoy en el mismísimo centro del imperio y no veas la de estrategias que despliego para exiliarme.
Un beso con cubito de hielo.

Esilleviana dijo...

He pensado en la película El imperio del sol naciente, pero este imperio del calor es insoportable tal como hoy que en mi pueblo hemos llegado a los 42ºC, una calurosa temperatura :))

un saludo

maria jose Moreno dijo...

Desde luego que cuando el imperio del calor domina uno no sabe donde esconderse, más bien no hay sitio donde no nos afecte a no ser que sea entre cuatro paredes y con aire acondicionado.
Gracias por participar, amigo.
Un beso

Pepe dijo...

Al igual que Rosa, sólo puedo decirte que habito en el mismo epicentro, totalmente sojuzgado y sometido a la santa voluntad de este imperio que año tras año nos coloniza durante meses. Sin embargo, nos adaptamos a él y mal que bien sobrevivimos. Otros calores, otros imperios, amenazan con destruirnos y mucho me temo que estamos bajos, muy bajos de defensas ante sus ansias de aniquilación.
Un fuerte abrazo.

Sindel dijo...

Genial!!! El imperio del calor que todo lo domina y es tan difícil de dominar, porque se va un tiempo pero a la larga regresa y parece que cada vez lo hiciera con más fuerza.
Un abrazo.

casss dijo...

Me gusta. Has entronizado al calor, lo has dotado de un poder que sufriendolo en carne propia por ese agosto impiadoso que están viviendo, está por demás justificado.

Un placer leerte, sobre todo porque acá está fresquito.... ;))

besos y abrazos mil

Ceci dijo...

Hola Juan Carlos! me gusta este papel del calor, de despota, despiadado aplasta a todos por igual, más que la ley, ya que no es cierto que todos seamos iguales ante ella!

(te comento que aunque no lo hacia desde hace unas semanas, participé este jueves pero fui enlazada recien ayer, asi que estoy avisando a los amigos, para que pasen a visitarme cuando se les venga en ganas)
Te dejo un abrazo

Valaf dijo...

Si el sol está aquí, yo intento estar allá. Y viceversa. No soporto esta humedad mezclada con un sol de justicia.

Por cierto, te lo he comentado en "Amanda": me encanta tu prosa.

Un saludo