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¡Felices Navidades!

¡Felices Navidades!

miércoles, 8 de agosto de 2012

Este jueves un relato: Recuerdos, sueños, pensamientos ...



Este jueves, relato sobre recuerdos, sueños o pensamientos, que se recopilan en el Lugar de encuentro propiamente dicho.

Este relato me lo inspiró la siguiente canción:



La angelical figura de Gabriel había dominado sus pensamientos, sus acciones, su vida,  desde que ella puede recordar.

Aquel hombre de melenita casi rubia, cuidada barbita, ojos azules,  vestido con ropa blanca y holgada, que a veces pareciera vestía túnica; deslumbró su adolescencia, colmó sus ilusiones,  monopolizó sus frustraciones.

Gabriel ese hombre tan admirado, tan amado, de quien pocas veces tuvo su cuerpo, nunca su alma. Ahora cree que porque él nunca tuvo alma. Ahora.

Y es que  hoy, recién hoy, apenas hoy, ve con una diáfana claridad, tardía e irreversible, su error. Comprende que su entrega nunca tuvo destinatario.

Ahora que ella ve que su cuerpo ya no es el que fue, ese cuerpo al que solo le veía sentido junto a Gabriel a quien fue fiel y de quien nunca obtuvo más que desaires o falsedades.

Porque mientras la imagen de Gabriel se desvanece en su mente, en su corazón, en sus entrañas, contempla como también sus carnes pierden turgencia, su pelo se trufa de canas, su cara de líneas.

Y decide afrontar un futuro desangelado, ignorando que ha alcanzado un atractivo más complejo, más maduro, más profundo que el que nunca tuvo.



19 comentarios:

Teresa Oteo dijo...

Es muy cierto lo que dices amigo güevero, por cierto, bienvenido, se te echaba de menos, por lo menos yo jejeje
Esa madurez que nos aporta sabiduría,calma, profundidad y mucho atractivo no siempre es bien recibida, de hecho yo lo llevo fatal, eso de que las carnes pierdan turgencia, como tú dices, es muy duro, aunque lo ganes en experiencia qué quieres que te diga...
Muchos besos.

Neogéminis dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
mariajesusparadela dijo...

La madurez nos interesa mucho...a los maduros, para afianzarnos.
Pero a los de veinte les interesa la libertad y la apariencia.
Cada edad tiene su encanto¿?

Esilleviana dijo...

Creo que pocas personas entienden/entendemos que acabaremos envejeciendo, por tanto, no me siento madura, mayor pero sé que ante los demás, sobre todo los más jóvenes, soy algo veterana jaja, pero sin duda, no me cambio por una chica de veinte años, para nada; me quedo con mis arruguitas incipientes (tratándolas con cremas ...), los pequeños hoyuelos de celulitis que emergen en determinados momentos en mis piernas (uff), pero satisfecha de lo que sé y tengo asimilado.

Un saludo

Cecy dijo...

Tu relato me deja ese sabor que se va palpando con los años, aprendiendo, entendiendo y que la madurez viene también de manera desangelada y con buenos momentos de felicidad. En las arrugas se marca no solo el paso del tiempo, sino como se lo va transitando.

Un abrazo.

Natàlia Tàrraco dijo...

Gabriel arcángel, o el bello Luz Bel, es peligroso enamorarse de las plumas que te hacen volar sin alas, pero en la juventud hasta creemos en los ángeles, suelen, que yo sepas, ser asexuados. Ensimismada, fascinada, melancolica, las manos vacias, vacio el sueño, mientras los años la hacen hermosa en cada arruga, mirada llena de momentos, y ella sin enterarse. Me ha gustado esa palabra, recién hoy, como venida del otro lado.
Estar a las verdes y a las maduras, lo uno y lo otro tiene su encanto.
Volviste Juan Carlos, se te esperaba con intriga y no has fallado.
Besito contento y aún yodado.

Carmen Andújar dijo...

Bienvenido de nuevo. La vejez hay poca gente que la lleve bien,el perder tu aspecto original y comenzar a ver las señales del tiempo es difícil de sobrellevar; aunque siempre hay que pensar que como personas somos mejores y más maduros,y quizás en eso nos tendríamos que apoyar.
Un abrazo

Leonor dijo...

Bienvenido Juan Carlos, te echaba de menos.
Dedicar toda tu vida a alguien es peligroso porque si desaparece te quedas sin motivos para seguir adelante. Uno tiene que vivir para uno mismo aunque se vaya apoyando en el hombro de alguien cuando lo necesita. Y qué peligroso pensar siquiera que puedes poseer el alma de alguien. Aceptar la imagen cambiante que nos devuelve el espejo es duro, casi cruel cuando ya ni te reconoces, y es cierto que entonces el atractivo es más complejo y profundo, pero no todos sabemos apreciarlo.

Un beso. Leonor

G a b y* dijo...

En cuestiones de amor tendemos a idealizar, sobre todo durante la juventud, y esa idea (angelical, atractiva, seductora) corre el riesgo del desencanto a través del tiempo. El tiempo en estos casos puede jugar una doble pasada, o refuerza sentimientos a través de la madurez... o nos despoja hasta de las alas. El corazón es quien en definitiva, termina poniendo la firma, o no...
Besitos al vuelo, y un gusto reencontrarte en este jueves:
Gaby*

Maria Liberona dijo...

el tiempo es el tiempo y como dicen por ahí cada edad, cada época y cada tiempo tiene su encanto

Any dijo...

El tiempo es implacable con el cuerpo pero sin dudas mejora el espíritu y el alma haciéndolos mas sabios. Si uno hubiera sabido a los 20 lo que sabe ahora ... otra hubiera sido la historia. Pero bueno, ese es el encanto de la juventud en cierta forma, uno está "a estrenar" en todos los sentidos.
Un abrazo

casss dijo...

Esa mujer debe buscar un futuro más angelado. Que la vida no haya pasado en vano (ni se le haya "trufado" de canas, -te robo esta expresión- el cabello inútilmente, que hay tintas para eso, pero que no desperdicie tanto aprendizaje, que bien lo pagó!

Y no sigo... Es que nos has metido en la piel de esa mujer y entonces me mando con todo!! jajaj

Besos jueveros, mi querido Amigo viajero, de nuevo avatar.

maria jose Moreno dijo...

Hola amigo, me alegra mucho que estés de vuelta en los jueves y con este recuerdo/pensamiento tan metafórico; de lo que crei tener y que nunca tuve y de la angustia y el dolor que despierta. Gracias por participar.
Un beso

Marta C. dijo...

Muy bonito ese canto a la belleza de la madurez, Juan Carlos. Cuando llegamos al final del camino, muchas veces nos damos cuenta que no valió la pena, por eso debemos iniciar otro distinto mirando hacia delante y olvidar el que no nos dejó nada que recordar. Besos.

Matices dijo...

Tener que traspasar la barrera del pasado para ver que el reflejo en el espejo no es lo que fue, y darse cuenta de lo que realmente no tuvo... Crecer, hay que crecer siempre y para eso no hay edad nunca... Y ahora, creció. Que sensibilidad!!

Me alegra leerte de nuevo
Besos

San dijo...

Supongo Juan Carlos que la edad y la experiencia hacen que sepamos ver lo que antes no veiamos, de que esos sueños que no fueron podamos dejar de soñarlos y busquemos lo real y lo que nos proporcione felicidad. Me ha gustado mucho ese ritmo lento que le has dado a texto, suave como el tema musical.
Un abrazo.

Mari Carmen Polo dijo...

Cierto que hacerte mayor, llenarte de arrugas, de achaques, no es plato de gusto para nadie, pero es verdad que a mayor edad, más sabiduría y mejor manera de encarar la vida, o así debería ser.

Un abrazo

Sindel dijo...

Qué pena que pasara tanto tiempo para que se diera cuenta. Pero lo entiendo, porque me siento completamente identificada, muchas veces apostamos nuestro corazón a quienes no lo tienen.
Un abrazo enorme.

fus dijo...

Con el paso del tiempo nos vamos llenado de responsabilidades y a eso le llaman madurez.

un abrazo

fus