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¡Felices Navidades!

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lunes, 20 de agosto de 2012

El último gorrión (audiovisual).

Este cuento lo escribí hace dos años. En su día lo colgué en mi primer blog y de nuevo en éste  con dedicatoria especial a Muammar el-Gaddafi cuando éste mantenía su poder con uñas y dientes.
Mi amigo y muy buen escritor Luis Henares lo contó en Onda Aranjuez y aprovecho la grabación de esa emisión para volver a colgarlo, esta vez en forma de vídeo.
Ahora no voy a dedicarlo, aunque algunos lo merezcan.



video

12 comentarios:

Juji dijo...

Fascinante y aterrador. Una gran historia sobre pequeños hombres y grandes gorriones. Sencillamente, perfecto.
Muy buena idea, la de ir recuperando cuentos para aquellos que no hemos tenido la suerte de leerlos, o escucharlos :)
Un fuerte y cariñoso abrazo.

Marta C. dijo...

Ay, Juan Carlos! Espero que ese tiro errara y el gorrión pudiera huir lejos del monstruo. Muy bien descrita la crueldad de los dictadores que tú has suavizado poniendo gorriones donde ellos matan a seres humanos. Besos.

Juan Carlos dijo...

Pequeños hombres y grandes gorriones: me encanta.
Ya te conté que estoy revisando viejos cuentos, viejas ideas y van saliendo. Gracias por tus ánimos.
Acepto y respondo el abrazo.

Juan Carlos dijo...

Huy Marta, tal vez no lo dejo claro, pero la idea es que el disparo no falla ... es el suicidio del dictador. El gorrión simboliza el poder y el dictador lo pierde ...
Gracias por lectura. Besos.

San dijo...

Un dictador no necesita amor... !Pobre dictador! tanto atesor, tanto dominar, y al final un simple gorrioncillo le enseño lo que significa vivir, lo que significar libertad. Un final tremendo, justo lo que se espera para un ser así.
Escuchar el cuento le da mucha más vida.
Me gustó mucho Juan Carlos.
Un abrazo.

Natàlia Tàrraco dijo...

!Juan Carlos! Lo leí maravillada la primera vez, ahora lo VEO y LO ESCUCHO, nuevamente maravillada. Un trabajo impecable, muy bien logrado, se lo merece el relato y el autor.
No es fácil bucear la mente del monstruo, es un la portentosa poesía que sea un pequeño ser, frágil y hermoso quien logre acabar con la bestia, no hay nada que le frustre más que eso, ser vencido por un gorrión, el aviso de que perdió, que ya no es nada,así que el disparo como solución, !ojalá! existieran ejércitos de gorriones capaces de tales portentos, porque quedan aún demasiados monstruos sueltos. Me recuerda, indirectamente esa secuencia de los "pájaros", gorriones invadiendo amenazantes y poderosos.
Besito con felicitación por la magnífica idea, repite con otro de tus cuentos.
Besito con añoranza y aviso de que por fin subí la famosa entrada cariñosa.

Marta C. dijo...

Lo que pasa es que, a veces, los símbolos en los relatos se pueden interpretar de maneras diferentes. Yo no he sabido para nada interpretar el tuyo. Quizás debí haberlo leído dos veces. En todo caso, aclarado el equívoco, todavía me gusta más.
Besos.

Pepe dijo...

Juan Carlos permíteme una pregunta: ¿Se te dá bien la pintura?, porque has retratado pormenorizadamente y con enorme maestría las lineas maestras de la personalidad de un dictador, de cualquier dictador, de todos los dictadores. Afortunadamente, también has retratado su final, su decadencia que siempre se produce, más tarde o más temprano.
David siempre termina venciendo a Goliat.
Un fuerte abrazo.

Juan Carlos dijo...

Gracias Marta, tal vez debí incluir el texto, era mi primera idea y al final me lo dejé.
Besos.

Juan Carlos dijo...

Los dictadores han de ser teribles y sus finales también. Lo que ocurre es que en el fondo son unos malditos cobardes (a las pruebas me remito) y no afrontan su declive.
Gracias, San. Besos.

Juan Carlos dijo...

Hay suficientes gorriones para acabar con esos locos. Hay sentido común para acabar con la megalomanía. Y eso debe frustrar a esos cerebros de cartón-piedra que se creen perfectos.
Gracias por tu comentario y leo lo de Cariño, pronto publicaré un vídeo sobre esos días inolvidables.
Besos, abrazos.

Juan Carlos dijo...

Rayos, Pepe. No, soy un horrible dibujante, mis retratos deben ser por palabras. Me gusta mucho tu comentario y lo único que debo decir, con ironía, es que vale, David siempre gana a Goliet, pero ¿cuándo?
David, ¡date prisa!
Un abrazo fuerte, amigo.