-

-

¡Felices Navidades!

¡Felices Navidades!

miércoles, 27 de junio de 2012

Este jueves, en los zapatos de ...




Esta semana Gastón, desde su blog, nos pide que nos pongamos en los zapatos de otro. Allí estarán las restantes visiones.

Y por alguna razón no voy a ponerme en los zapatos, sino en la piel, o mejor dicho, en el plasticazo de:


EL ESPANTOSO ADORNO DE LA TIENDA DE LOS CHINOS

Hola. Soy un adorno espantoso de una tienda de chinos.

Nací lejos muy lejos de aquí. Mi infancia fue feliz, en un ambiente fácil de entender, sencillo, amable. Estábamos muchos iguales, juntitos en aquellas cajas en las que nos congregábamos, sintiendo el suave arrullo de mamá máquina.

Luego empezó el desconcierto. Todo se movía. Nos mirábamos unos a otros extrañados, traqueteo, ruido de metales chocando, de calderas. No pasábamos miedo porque estábamos todos juntitos

Ah, os preguntaréis como es que un espantoso adorno de tienda de chinos escribe. Pues porque me gusta. Me encanta investigar lo que ocurre y contarlo.

Un día todo dejó de moverse. Después de tanto tiempo nos sentíamos raros, pero complacidos. Al fin la calma.

Entonces llegó lo peor. Abrieron nuestra caja y empezaron a desaparecer algunos de los nuestros. El desconcierto fue total, no sabíamos donde les llevaban, que sería de ello y de cada uno de nosotros. Y me llegó el día.

Una luz cegadora, unas manos que nos toman, a mi y a uno de mis compañeros. El pánico me paralizó, ahí quedamos los dos, expuestos. Yo delante, mi amigo detrás. Mejor, él es miedoso y prefería estar protegido y yo, como soy muy curioso, podía estar mirándolo todo.

Pasaba un montón de gente ante mí, algunos me tocaban, manos ásperas, palabras hirientes, muy desagradable la gente de este lugar.


Viniendo de un mundo en el que todos éramos iguales, aquí me hacían sentir raro, feo, diferente. Un inadaptado al borde de la depresión.
Entonces apareció él. Había algo especial en ese tacto cálido, cariñoso. Me llevó consigo, me metieron en una bolsa verde y nos fuimos.

Me regaló a su novia.

No creo que esa fuera la causa de su ruptura.

Todo iba bien. Se sentía calorcito, sonaba música relajada, ellos hablaban bajito. Yo estaba tan a gusto que me quedé dormido. Y cuando desperté, volaba por los aires hasta golpear en la cabeza de él. Tirados los dos en el suelo me recogió y me llevó a su casa.

El lugar es acogedor, algo destartalado porque él, que me cuenta sus cosas, dice que mientras no tenga expectativas de ligar no recogerá ni limpiará y parece que la cosa no va por buen camino.


Pero ¿sabéis lo mejor? Es reportero, mmm, mi alma gemela, creo que me llevará en sus viajes.

25 comentarios:

Teresa Oteo dijo...

No sé, pero puede que si sea la causa de su ruptura, porque hay algunos muñequitos de los chinos, qué telita!!
Por lo menos sobrevivió al vuelo y lo adoptaron y además va a recorrer mundo, no se puede quejar...
Original visión, muy chula.

Un beso

rosa_desastre dijo...

¡Que original eres Juan Carlos! Esos piececitos chinos apretados dentro de un zapato de ganchillo y ese corazoncito viajero rechazado como regalo mmmmm ya ni me parece tan feo.
Un besazo

Marta C. dijo...

Cumplida mi misión voy a por vosotros¡Uy, Juan Carlos, aquí hay mucha tela! O sea, que para tí ponerse en los zapatos de otro es meterse en sus más recónditos pensamientos. ¿No te has escaqueado un poquito? Ahora, que ser capaz de meterse en los íntimos pensamientos de un adorno chino y para más INRI espantoso, también tiene mérito. Arriesgado ese monólogo interior.Muchos besos.

Any dijo...

Jaaaaaaaa, y no sé si no fué la causa de la ruptura eh? por lo menos no se trataba de ese gatito que mueve el brazo para adelante y para atrás ... mamma mía! que cosa tan fea!
Por lo menos tiene la esperanza de viajar por el mundo, asi da gusto ser un adorno chino!
Muy ingenioso
un abrazo

Neogéminis dijo...

interesante y original tu experimento de ponerte en el lugar de un objeto!...que no tendrá zapatos pero pero parece tener corazón, que es más importante! ejjejeje

un abrazo

Luis Rodriguez dijo...

Me parece que fue un regalo de esos que se compran de apuro por algún motivo mmm..
En fin, lo que vendrá es preocupante para el pobre.
Cuando aparezca una nueva novia, el espantoso adorno va a pasar a ser un mal recuerdo, que disfrute del viaje por el momento jeje.
Muy original!

Natàlia Tàrraco dijo...

Espléndido Juan Carlos.
La "feura" es cosa relativa, entre iguales no se nota ni existe, pero al convertirse en "indivíduo separado, único", aparece ese concepto. Lo raro no gusta, lo diferente molesta y da miedo.

Sin embargo tuvo suerte, encontró otra alma solitaria y viajera, escritora, que no se queje.

Besito contento.

Pepe dijo...

Dejamos de ser masa, de ser uniformes, iguales, repetidos, casi clones, cuando le importamos a alguien, cuando en nosotros aprecia la diferencia, aquello que nos hace ser atractivos a sus ojos. Da igual ser un frikyadorno chino o un lujosísimo zapato. Lo verdaderamente destacable es que somos importantes para alguien.
Un fuerte abrazo.

Cristina Piñar dijo...

Tu texto me ha recordado un poco a la película de Toy Story, que me encanta. ¡Mira que ponerte en la piel de un muñeco de los chinos! ¿A quién se le ocurre? El pobre, es normal que se sintiera desconcertado en esa casa a la que fue a parar, pero bueno, quien sabe que le depara el destino. Un original y divertido relato, me ha gustado mucho. Besos.

Fabian Madrid dijo...

Has sido capaz de pasar de espantoso adorno a colega de viajes, buen trabajo

San dijo...

Ahí está Juan Carlos apostando duro jajaja menudo reportero y menuda desagradecida, a caballo (objeto)regalado no se le mira el diente. Buen registro este, pensamientos incluidos.
Un abrazo.

Encarni dijo...

Esta es una nueva versión del patito feo que se convierte en Cisne volador, jeje, encima con reportero y todo. Si el chico lo compró es porque lo mismo le gustaba a él. Que de todo a de haber.

Un abrazo.

G a b y* dijo...

Una de las cosas que más me asombra de estos jueves compartidos, es la variedad de enfoques que se le da a un tema en particular... pues, has sido más que original Juan Carlos! un simple muñequito, con su soliloquio, vociferando en su interior los avatares de su vida. Creo que tu relato acaba de confirmar una teoría que tenía de niña: los muñecos piensan y sienten, aunque pensemos lo contrario, y por otro lado, también se confirma el viejo dicho: "no hay mal que por bien no venga", ya que de última, todo ese trajín vivido lo ha llevado a buen destino y seguro tendrá un lugarcito especial en la maleta y el corazón del reportero! Qué mejor que eso!
Un beso al vuelo: Gaby*

Leonor dijo...

Perdió la seguridad de un mundo reducido a su grupo, todos iguales, sin referentes a los obligatoriamente hay que seguir, y se encontró en medio de una sociedad exigente, intransigente, voraz, que rechaza a todo el que no acate sus absurdas reglas. Desconfiar de todo el que se destaque del resto, sea cual sea el motivo.

Me siento atraída por ese reportero incomprendido, que sólo busca calor humano y amigos con los que comunicarse.

Un beso Juan Carlos.

Carmen Andújar dijo...

Qué entrañable relato. Siempre el que es diferente lo pasa mal, es un inadaptado. Menos mal que encontró su alma gemela.
Un abrazo

maria jose moreno dijo...

Original manera de encarar el relato de este jueves,. Me encara dar voz a objetos inanimados, sabes que lo hago a menudo. Si pudieran nos dirían tantas cosas. Pobrecillo!!!
Me encantó y los disfruté
Besitos

Manuel dijo...

Creo que el reportero ha salido ganando con el cambio, el muñequito seguro era feo a rabiar pero no dejaba de ser un presente........ la intencion debe ser suficiente.
Un abrazo

Sindel dijo...

Me cayó super tierno este relato Juan Carlos, diferente a todos y con un final divertido.
Pobrecillo, todo lo que le ha pasado, menos mal que por lo menos terminó en manos de un compañero de sueños.
Un abrazo.

Alfredo Cot dijo...

El inquieto encanto del destino incierto.
Desde la China, ni más ni menos (como casi todo)

Final de cuento... no chino, no, del otro, del de vivir felices y comer perdices

Abrazos

Ceci dijo...

¡Ojalá asi sea! y este espantoso objeto de tienda chino podrá vivir por las experiencias de otro, ¡que buen destino sería!
Original y divertido Juan Carlos, me quedo esperando saber de sus andanzas.
Te mando un fuerte abrazo

Gastón Avale dijo...

una extraña visión del otro... un objeto con vida, con historia y con un tesoro dentro que nadie escucha... por suerte escribe... igualmente es una forma muy original de encarar el tema... me gusta porque uno puede pensar fuera del objeto que yo propuse y llevar la imaginación hacia otro lado pero sin perderse en el tema... genial!!! un abrazo!

Lupe dijo...

Eres único, Juan Carlos. No me extraña nada que ese muñeco te haya llegado a inspirar esta historia tan preciosa.

Música relajada, calorcito...y ¡zas! muñequito al canto. Jajaja

Creo, sinceramente, que el reportero salió ganado. Vaya unos prontos la gachi en cuestión.

Un abrazo.

Lupe

Medea dijo...

Jajaja, ponerte en la piel o en los zapatos de un feito muñeco chino, es cuando menos original, pero no me resulta difícil de entender quien sabe si ellos tendrán su corazoncito. Un muñeco feo al que nadie quiere, un perrito feo y abandonado, inspiran mucha ternura.
Tres ¡¡oles!! por esa imaginación y fantasía cada día mas desatada.Me ha encantado tu cuento juevero.
Un beso grande amigo.

Tyrma dijo...

Reportero curioso y fantástico escribidor…llévalo en la maleta, que no se sienta solo por feillo, cuéntale un cuento de hadas para que vuelva a sonreír, y cómprale un horrendo compañero de la tienda de la esquina…por lo de la depresión.
Maravillosa historia, Juan Carlos, te felicito.
Un beso

Teresa Oteo dijo...

Hola Juan Carlos! Ya veo que has cambiado el look del blog, pero si te soy sincera creo que me gustaba más antes, será la costumbre.
Bueno, amigo güevero, tienes en mi blog un premio esperando a que lo recojas y lo cuelgues en tu renovado blog, si te apetece.
Un beso.