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¡Felices Navidades!

¡Felices Navidades!

miércoles, 2 de mayo de 2012

Este jueves, un castillo sitiado.

Para este jueves Teresa nos propone escribir sbre un castillo medieval que recopilará entre sus puntos suspensivos.


En un reciente viaje a la sierra de Cazorla he visto castillos maravillosos, gracias a los consejos de San, y especialmente de Jose. Castillos andaluces como el de Segura de la Sierra, en el que situaré mi relato y que ayudan a comprender mejor esta bella declaración de amor de John Cale a Andalucía
:

Las fuerzas cristianas, tras su victoria en las Navas de Tolosa, ampliaban su dominio sobre la región con una facilidad indecente. Ante ellos nuevas ciudades, nuevos asentamientos, botines, poder. Y nuevos paisajes:

Cuando llegaban al reino de شَقُورة (Shaqūra, hoy Segura de la Sierra), los pobladores optaron bien por rendirse confiando en convivir con, o más probablemente bajo, la fuerza de los conquistadores o resistir. La huída sabían equivalía al suicidio.

La treintena que optaron por la resistencia se hicieron fuertes en el castillo, bajo el caudillaje del guerrero Sulayman.


Antes limpiaron de maleza las abruptas laderas y llenaron de víveres las bodegas, dispuestos a soportar un largo asedio.

Desde allí contemplaron como las tropas de la Orden de Santiago, hacían suya la ciudad, sufriendo impotentes los desmanes de los invasores.

Suero Rodríguez, comandante de las tropas invasoras leyó la estrategia de inmediato. El castillo resistiría cualquier ataque. Allí los centinelas estarían avizor y no solo ante cualquier ataque, sino incluso ante cualquier movimiento de alguno de sus hombres a campo descubierto sería alcanzado por las armas enemigas.
  
La orografía del terreno impedía instalar catapultas. Así que optó por mantener a sus hombres ocultos, impidiendo cualquier intento de comunicación del castillo con el exterior.


Sulayman, consumado ajedrecista, entendió también la estrategia asaltante y movía sus piezas con cautela. Suero no conocía el ajedrez, pero si el juego que proponía su oponente.

Los dos estrategas habían adquirido un nexo invisible. Ambos entendían la táctica del otro, era la que cada uno hubiera empleado de haber estado en el otro bando. Se tendían mutuamente trampas, provocaciones, en la que el otro nunca caía, pero admiraba el ingenio del rival.

Sulayman habría ofrecido tablas si hubiera podido. Los sitiados resistirían mientras el aljibe mantuviera reservas de agua, alimentándose de las aves que caían en las trampas que preparaban ya con maestría. Sabían que cualquier intento de salir del castillo significaba la muerte. Su espíritu se mantenía con la llamita de la esperanza en una contraofensiva de los suyos desde Granada. Una llama como la de una vela expuesta a un aire que la hace temblar, pero no la apaga.

Suero mantenía la paciencia. Los sitiadores continuaban esperando acontecimientos, resignados a permanecer ocultos, la visibilidad seguía significando la muerte.


Uno y otro sabían que sería el cielo quien definiría la contienda, sería dios, fuera el de los unos o el de los otros, quien inclinaría la balanza. Y cada uno sabía que el otro rezaba para que les favoreciera.




Alá mandaba lluvia, Dios la espaciaba. Sulayman administraba el agua con esmero, Suero calculaba cuanto durarían las reservas.



No fue la lluvia sino el frío lo que decidió. Si Alá envió nieve como reserva de agua, Dios intensificó el frio, el viento.

Los caballeros de la Orden de Santiago mantenían su estricta guardia y los sitiados quedaron sin medios para subsistir.
  
Suero percibía cada vez menos señales de vida. El día de San Vicente de 1214 decidió entrar en el Castillo.

Apartando cadáveres, casi todos aún con un hilo de vida, encontró a Sulayman agonizando. Le saludó con respeto, abrazó su sudorosa cabeza y, con sentimiento cristiano, hundió su daga en el corazón del musulmán, para que pudiera entrar al paraíso como el gran guerrero que fue.Sulayman expiró sonriendo. 



 
NOTA: Este relato es totalmente ficticio, Suero Rodríguez, la fecha de la toma de la población, el papel de la Orden de Santiago y la localización son reales.
La primera imagen está obtenida de internet. Las restantes las tomé en mi viaje a la zona el pasado marzo.







22 comentarios:

Teresa Oteo Iglesias dijo...

Buena jugada de estrategia, un noble final entre dos grandes guerreroa,una interesante historia que nos la has contado muy bien y acompañada de unas preciosas imágenes.
Me ha gustado mucho.
Un beso

Teresa Oteo Iglesias dijo...

Buena jugada de estrategia, un noble final entre dos grandes guerreroa,una interesante historia que nos la has contado muy bien y acompañada de unas preciosas imágenes.
Me ha gustado mucho.
Un beso

CAS dijo...

Un sabroso relato, generosamente ilustrado, que hasta envidia provoca ese paseo, tan bien sugerido (y qué bien que calzó en este jueves).

Aires de dignidad, como supo decir por aquí Artigas: Clemencia para los
vencidos.

fuerte abrazo y beso

Natàlia Tàrraco dijo...

En Shaqūra se encontraron dos mundos opuestos, dos dioses en pugna, lluvia, nieve, muerte.
Lástima de amistad malograda entre Suero y Suleyman el ajedrecista, lástima, insisto, de guerras.
Bello relato amigo mío, me he sentido en las almenas del castillo, contemplando las hermosas vistas que nos regalas.
Besitos in person muy pronto, felicitaciones por este viaje al medioevo que tanto me fascina, lo sabes.

Leonor Montañés Beltrán dijo...

Lástima que hombres tan honorables no hubieran podido ponerse de acuerdo de otra forma, pero los tiempos eran esos y no tenían otra salida. Preciosas las fotos que has tomado en tu viaje. Andalucía es una maravilla de la naturaleza y los andaluces dignos descendientes de hombres y mujeres tan valerosos. Un beso.

censurasigloXXI dijo...

Ah, éste es mi amigo Juan Carlos, el bien datado. Muy bueno, un digno relato de ser publicado en papel, algo que me cuesta decir, no creas...

Un abrazo y feliz día, ahí va un café.

José Vte. dijo...

Los grandes generales suelen ser grandes estrategas, lástima que esa inteligencia la apliquen únicamente a dar muerte mediante las guerras. Buen relato.
Las fotografías que lo acompañan son esplendidas.

Un abrazo

G a b y* dijo...

Excelente relato, a través del cual nos sitúas en un pasado muy bien documentado por tan espléndidas fotos. Espléndido es haber podido llegar hasta allí y no solo contemplar paisaje, murallas, castillo, sino, sentir de algún modo ese tramo de historia rodeándote.
Las guerras no dejan de ser dolorosas, aún para quienes participamos como lectores, lástima que el "sentimiento cristiano" no pudo ser canalizado en algún trato pacificador. Pero esta es la historia, basada en realidades que no pueden obviarse.
Besos al vuelo!
Gaby*

Carmen Andújar dijo...

Muy interesante relato. Antes morir que rendirse, así son los árabes, fuertes y tercos y muy difíciles de vencer.
Un abrazo

julian dijo...

Bonito relato, entre lo real y ficticio, guerra de generales, de dioses, de estrategas, y al fondo la historia, lo que somos lo que fuimos, todo tiene un hilo conductor.


saludos

rosa_desastre dijo...

¡Que barbaridad Juan Carlos! ¡Que me lo estaba creyendo todo! Del entendimiento a la lucha sin rendicion, he visto como se secaba el algibe bajo la atenta espera de los caballeros de la Orden de Santiago. (tengo un amigo que pertenece a dicha orden) Ay, me faltó mendigar por esos pagos.
Un besazo

Pepe dijo...

¡Qué extraños me resultan los códigos de honor militar!. Antes muerte que rendición, sitiar una ciudad sabiendo que sus habitantes van a perecer de hambre, enfermedades, sed. Quitar la vida para que tenga una muerte honrosa, morir como un heroe para ser digno a los ojos de Alá, comportamientos todos muy, pero que muy alejados de lo que yo entiendo debería ser la relación entre seres humanos.
No obstante, la historia una auténtica delicia, magníficamente ambientada, narrada y resuelta. Las imágenes preciosas también. Estupenda aportación al jueves, Juan Carlos.
Un abrazo.
P.S. ¿Nos vemos pronto?.

Neogeminis dijo...

Juan Carlos, conseguiste meter al lector en el clima y geografía de la historia. uno puede sentir lo que debió haber sido estar allí, sitiado, intentando resistir por tanto tiempo dentro del castillo. Lo de gesto "cristiano" de matarlo con el puñal le pone el broche de oro a la historia.

un abrazo.

El Alma de Venus dijo...

Hola Juan Carlos, me llevaste letra a letra al Medievo, las imagenes preciosas,un placer leerte.
Besos con cariño amigo.

maria jose moreno dijo...

Me ha encantado recorrer con tus fotos esos bellos parajes y con tus letras tan magnifico relato medieval. Vida dura pero con grandes recompensas. Se nota lo atrapado que quedaste por esos parajes o por la buena compañía...;-)
besos

Juji dijo...

Es verdad: lo has vuelto a conseguir :) Ilustrado y todo. Genial. Me lo he leído dos veces, por si acaso, mirando las fotos, me había perdido algo :)
Un besazo enorme.

gustavo dijo...

que te voy a hablar de una batalla de julio césar, de eso estoy seguro. pero de que sea esta que te voy a contar...uy, de eso ya no...estaba viccergentórix..o como se escriba...muy acuciado por las tropas de césar. decidió,pues, hacerse fuerte en un poblado...al instante, fue rodeado por césar. la única solución que le quedaba al galo era que vinieran a ayudarle, pues así habían quedado en hacerlo los galos...mientras tanto, césar hizo fosos y preparó el asedio. cuando se dio cuenta de que podrían venir en ayuda del galo, qué es lo que hizo, pues hacer otro foso externo...empalizadas, eetc,..de esta manera, césar quedaba atrapado
por sus propios fosos. pero lo que no sabían los galos es que era un maestro de la defensa...pudo dominar a los que ayudaban al galo viccengertórix o como se escriba y esperó la salida de este..al cual venció fácilmente..
¿no me digas que esto no te recuerda a la batalla que has propuesto, juan carlos?
medio beso...un gran trabajo.

Matices dijo...

Magnifico paisaje para ambientar tu relato, honor y orgullo escenificado por ti en una batalla digna de haber sido real.

Un beso

Ceci dijo...

Excelente aporte de jueves Juan Carlos!! Muy buenas fotografías que le dan un marco y una escala real a la historia. Se comprende el porqué de los sitios en las fortalezas y la incapacidad de los asediadores de romperlo. Bien condimentada la historia!
Besito

San dijo...

Juan Carlos me gusta este relato doblemente, por una parte lo leo y por otra casi te escucho relatarlo. A ritmo lento esta batalla, a ritmo lento y certero, vas llevandonos poco a poco hasta esa victoriosa entrada.
De nuevo el recuerdo de un dia mágnifico. Ya falta menos para el próximo.
Un abrazo.

Maria Liberona dijo...

muy buen relato y gran final... me gusto

Maat dijo...

Pues me ha encantado este relato ficticio. Un verdadero placer leerte, aún con la dureza que encierra. Pero la historia está plagada de hechos más o menos similares. ¡Qué atrocidades!

No conocía tu faceta de fotógrafo. Has captado unas bellas imágenes.

Te dejo un abrazo.

Maat