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¡Felices Navidades!

¡Felices Navidades!

miércoles, 16 de mayo de 2012

Este jueves, pacto con el diablo.


Mi querido amigo Gustavo, más que nunca en micro, recopila esta semana pactos con el diablo en este enlace.



Este relato es una recreación de la película El corazón del ángel, dirigida en 1987 por Alan Parker, con Mickey Rourke en el papel de Harry Angel y Robert de Niro en el de Louis Cyphre (pronunciado Lui-saifer).





Harry Angel me pidió que le acompañara, como asesor jurídico. Alan, común amigo, le había recomendado firmar un contrato para salir del lío en que se había metido.

 

Subimos en un oscuro y sucio montacargas que rechinaba para llegar al elegante despacho, con predominio del tono rojizos, donde Louis Cyphre, amable, confiable, nos ofreció un contrato que leí atentamente y al que di mi visto bueno.

No volví a saber de Harry, no respondía mis cartas. Recurrí a Alan, que tardó en responderme alegando extraños problemas de salud. Me contó que lo último que supo de Harry es que había ido a Nueva Orleans para investigar en el mundo de la magia negra y el vudú.

Perdonad, os dejo, otra vez esos terribles pinchazos. ¡Aaaay!

20 comentarios:

Carmen Andújar dijo...

No he visto la película; pero es tan tentador acudir al maligno para resolver los problemas que no me extraña que fuera lo primero que se le ocurrió a Angel para arreglar los suyos.
Concreto y conciso, e inapelable.
Un abrazo

Sindel dijo...

La desesperación lleva a creer en cualquier cosa que pueda u ofrezca salvarnos.
Excelente texto Juan Carlos.
Un abrazo.

Neogeminis dijo...

jejeje...las estratagemas a las que recurren algunos para no pagar suelen ser muy creativas! jejeje

un abrazo.

Natàlia Tàrraco dijo...

Tampoco he visto la peli, pero adivino que esos síntomas, esas desapariciones e investigaciones en el mundo negro de magia, son los daños colaterales o la letra pequeña del contrato.
Besitooo

José Vte. dijo...

Si que vi la película, Robert de Niro era un genial diablo.
Cuando la angustia de las deudas nos ciega, somos capaces de recurrir hasta el mismísimo diablo para salir de la trampa. Luego pasa lo que pasa.

Un abrazo

Teresa Oteo dijo...

Yo también he visto la peli y estoy de acuerdo con José Vte. en que Robert de Niro está genial, me estoy acordando ahora de "El cabo del miedo" y es que cuando es bueno es bueno, pero cuando es malo es mucho mejor.
Por lo demás la desesperación nos puede llevar a hacer cualquier Me ha gustado el micro cinéfilo.
Un beso

Leonor dijo...

Me he quedado con la intriga de saber qué sigue. Cuando se pacta siempre hay una parte que tiene más que ganar y como dice Natàlia, mucha letra pequeña en los contratos.
Un beso.

Matices dijo...

Es que Robert de Niro ¡es lo más!, supongo que aliarse a la desesperada nunca trae buenas consecuencias. Aún así, pienso como he leído a algún compañero el Diablo convive dentro de uno mismo, ponerlo en marcha puede ser un terrible error.
Besos

G a b y* dijo...

Upsss! a veces puede ser una simple sugestión cuando ciertas extrañezas nos acontecen, pero, convengamos que más de una vez no se nos ha pasado por la cabeza que somos víctimas de alguna maldad pergeniada por alguien!
Recuerdo la película, y como siempre Robert de Niro: un capo!
Ahora te dejo Juan Carlos: ayyyyy! ( justo en la puntita del dedo gordo del pie!)
Besos!
Gaby*

Cristina Piñar dijo...

Pues yo tampoco he visto la peli, pero que sepas que ya me ha entrado curiosidad. La verdad que la desesperación suscitada por un problema incita a recurrir a todo tipo de acciones para tratar de solucionarlo... Un beso.

Juji dijo...

Jajajaja P-e-r-f-e-c-t-o. Si es que ya se sabe... "quien hace tratos con el diablo... acaba con terribles pinchazos".
Besazo enorme.

rosa_desastre dijo...

Estoy un poco perdida porque no he visto la pelicula y no puedo imaginarme a los personajes. Lo que si me transmites bien es hasta donde pueden llegar algunos cuando la desesperacion se instala cerca.
Un beso

gustavo dijo...

la utilización de la última frase es una de esas utilizaciones, y no retiro la repetición, que le confiere sabor al relato MICRO...
es el resumen, es la explicación de lo que antes pareciera no estar claro. es la guinda del micro...y a mí, esto siempre me ha encantado.
ah, este uso de frases finales, desde luego, lo he aprendido de vosotros...
medio beso, juan carlos.

Manuel dijo...

Tu has elegido a Robert de Niro, yo elegi a Al Pacino, dos fuertes personajes que tan la nota dramatica exacta como si realmente ellos hubieran hecho un pacto con el personaje.
un abrazo

Juan Carlos dijo...

Para aquellos que no habéis visto la película os cuento:
Harry Angel es un detective, a quien le pasa algo que no recuerda en una celebración (tal vez un fin de año en Nueva York). En la siguiente escena se encuentra en un montacargas cutre para llegar al despacho de un tal Lou Cypher con quien firma un trato.
Lou Cypher le encarga investigar en el ambiente de brujería en Nueva Orleans, donde Harry se da cuenta que su conducta se le va de las manos. Vuelve varias veces a ver a Lou, quien cada vez tiene un aspecto más diabólico (uñas largas, ojos rojos), y termina revelándole que él es el diablo y que en el acuerdo que firmaron Harry le entregaba el corazón a cambio de no morir por aquello que le pasó en la celebración del principio de la peli.
Mi relato símplemente nos incluye a Alan (Parker - director de la peli) y a mi en la historia, le metemos en el lio.

San dijo...

La película muy buena y el De Niro espectacular en este papel diabólico y tu tomando su testigo.
Un abrazo,

mar... dijo...

Sin duda una buena película, y Robert de Niro genial, como siempre.
Buen reflejo de lo que pasa por pactar con quien no se debe.
El final genial.
Un beso
Mar

Maat dijo...

Pues el tal Louis no resultó tan fiable ¿no?. Firmar y desaparecer todo fue uno. Interesante cita la que nos haces y de la cual tomo buena nota de ese título.

Un abrazo.

Maat

Marta C. dijo...

Hola, Juan Carlos. Creo que no vi la película porque si hubiera visto a un de Niro demoníaco me acordaría. En cuanto al relato, pues qué quieres que te diga, otra vez estrújate un poco más la mollera. Besos.

Pepe dijo...

Conciso y preciso, Juan Carlos. Lo que no llego a entender muy bien es que culpa tiene el pobre asesor jurídico (como no sea la de meterse en camisas de once varas), para recibir los efectos del aprendizaje de magia negra y vudú de su amigo Harry Angel.
Un abrazo.