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¡Felices Navidades!

¡Felices Navidades!

miércoles, 28 de marzo de 2012

Este jueves empiezan las fiestas del pueblo

Pues ésta semana Manuel nos invita a una fiesta. Gracias, amigo.
El programa de fiestas: aquí.
Y, tras los fuegos de artificio, mi visión:


Este jueves comienzan las fiestas del pueblo. No son mis fiestas. Yo no tengo pueblo.

Un cohete disparado desde el balcón del Ayuntamiento desatará la euforia. La charanga, simplificando melodías, liderará cual flautista mágico un desinhibido desfile por las calles céntricas. Desfile al que no me uniré, esa no es mi tropa.

En un acto que se desarrollará con una liturgia cuasi religiosa, rito que analizo como antropólogo, unas autoridades que no me representan colocarán una corona a una joven de la localidad para emoción de sus amigos y familiares, entre los que no me cuento.

La orquesta interpretará diferentes canciones que las viejas parejas bailarán, siempre con el mismo compás. Los bailarines argumentan - Nosotros llevamos el ritmo, es la orquesta, que es muy mala, la que lo pierde.
Y no bailaré, no son mis compases. Me quedaré observando como el cantante de voz engolada dedicará los versos más seductores de la canción a la que él considera reina de la plaza..

Me cruzo con borrachos de un licor que no me embriagará, cerrando esa noche de permisividad que no me libera.

Cuando despierte, el pueblo estará congregado en la puerta de la Iglesia. Vestidos con la ropa de los domingos de cuando los domingos eran el día de vestirse con elegancia, los hombres harán corrillos de distendida conversación en el exterior mientras en el interior, las mujeres se observan en no declarada pero permanente competencia.

En un momento dado saldrá una imagen cargada por cuatro hombres que se considerarán, solo por ello, buenos cristianos.

En las terrazas de los bares de la Plaza se agrupan parejas de parejas, ellas siempre sentadas, ellos continuamente levantados charlando con quien se les cruce. Es día de tregua para viejas rencillas. Momento para escuchar historias interesantes que solo hoy todos parecen dispuestos a narrar, como si la Santa les concediera el don de la elocuencia.

Pasean grupos con camisetas iguales, para así demostrar su identificación. Demuestran dos, una identificación con el pueblo y otra con su peña. Y les miro complacido, aunque ellos rebosen de identidades de las que yo carezco.

Concursos en los que no participo, un incansable animador de una tómbola de la que jamás me tocará un premio, una vaquilla que no torearé.

Y finalmente, el pueblo firma en el cielo el final de un relato, vivido en común, que incluye anécdotas, ilusiones más o menos cumplidas y muchos datos para la historia y la estadística local.

Y mi mente se irá con esas luces que fulguran y desaparecen en la noche, soñando encontrar, algún día, mi pueblo.

23 comentarios:

MARU dijo...

Y...pobre chico, que no tiene pueblo... entonces, ¿dónde ha nacido?
porque tan pueblo es Villabollullos de abajo como N.Y. Sólo es cuestión de espacio y gente... bueno, más o menos... Pero se vé que sí ha estado en muchas fiestas, porque anda, que no se las sabe de memoria, "de pe a pa" diría yo...
Ya está! es un inmigrante sin papeles!!! No, aún que no tenga papeles si tiene memoria, sino no se acordaría de como son las fiestas...
Ya sé: Lo voy a invitar a mi pueblo en sus fiestas mayores... Las Fallas. Son muy ruidosas, pero muchoooooo. pero tienen de tó.
Así que dile que queda invitado para las fallas del año que viene,
Besitos para ti y para él (pobrecito...no tiene pueblo...)

Juji dijo...

Me he sentido, tu protagonista. Tantas veces he sentido y siento, el "no pertenecer" a esas pantominas absurdas... Ha sido un placer leer este texto, Juan Carlos, verdaderamente un placer.
Un fuerte abrazo.

Neogeminis dijo...

Has pintado con delicadeza de trazos esas fiestas que le resultan ajenas al narrador por no ser de allí, por no sentirlas. Todo es según la intensidad de la emoción con que se mire y quien sólo ve el exterior de las costumbres nada puede llegar a interpretar de las fibras que toca para quienes sí las disfrutan.

Un abrazo.

Wendy dijo...

Hol Juan Carlos:
El ser espectador no-participante de la fiesta del pueblo es una opcion muy respetable, y perfectamente bien tratada por ti. A ver si me inspiro para mi relato del jueves...que llevo unas...
Besos
Wendy

Gastón Avale dijo...

estar lejos de donde uno es para una fiesta que uno no entiende... excelente post. un abrazo!

Medea dijo...

Me ha encantado tu NO fiesta, tu sentirse excluido de esa euforia que no va con uno, de no entender el despilfarro, el desorden, las falsas apariencias. Tu personaje ve las fiestas como espectador y la fiesta o la vives como tuya o no sabe a ná .
Un besote grande amigo. Es una fiesta leerte

Carmen Andújar dijo...

Bueno, a veces esos bullicios no van con nosotros, pues los encontramos sobreactuados e hipócritas. En fin cada uno es como es y hay gustos para todo. A mi también me pasa a veces que en según que sitios me siento extraña y desubicada.
Un abrazo

Primavera dijo...

En este mundo hay para muchos gustos y sino venta a mi ciudad que siempre hay una fiesta para cada comunidad y para los que vienen de fuera del pais... vamos estan encantados los que viven cerca de donde se prepara las fiestas... ja ja
Besitos

Cristina Piñar dijo...

Al protagonista del relato lo que le pasa en el fondo (o en el no tan fondo) es que siente envidia de esas gentes que disfrutan de las tradiciones y fiestas de su pueblo y le da miedo admitirlo. :) ¡A mi me encantan las del mío, no puedo remediarlo! y no me siento más cateta o pueblerina por ello, ni mucho menos. Un beso y te invito a pasarte por mi blog para que las conozcas, ahora ya si se puede visitar.

Verónica Marsá dijo...

Pues está claro que ya hemos de comenzar en organizar un pueblo nuevo, un pueblo a la medida de todos... yo me pido el puesto de redactora del boletín municipal!!!! Me lo pido, me lo pido!!! De organizar las fiestas que se encargue Manuel! Jajajaaj!

Un beso a los dos.

Pepe dijo...

Juan Carlos, pienso que debe ser muy triste andar a la búsqueda de un lugar al que pertenecer y que además te pertenezca. Me gusta considerarme ciudadano del mundo mundial, pero tengo en mi corazoncito un rincón de privilegio para el lugar que me vió nacer, crecer y madurar.
Me ha gustado muchísimo cómo has planteado tu NO fiesta de tu NO pueblo.
Un fuerte abrazo.

Manuel dijo...

Una vision casi de analisis antropologico con gran componente de desarraigo. No sentirse parte de la sociedad en la que vives debe ser duro en fiestas.
Un abrazo

San dijo...

Leyendote Juan Carlos me has traido a la memoria a un hombre que analizaba toda las fiestas populares religiosas o no desde fuera, desde otra perspectiva a la que todos estamos acostumbrados, no es que se sintiese fuera de la sociedad en la que se movia, no simplemente lo veia como espectador de un teatro.
Muy buen texto.
Un abrazo.

José Vte. dijo...

Ciudadano del mundo o de ninguna parte. El protagonista de tu estupendo relato se mueve en un mundo del que no se siente parte. Todo parece serle ajeno y todos en algún momento nos hemos sentido identificados con él.
Es algo negativo y autoexcluyente pero un relato muy bueno y bien expuesto.

Un abrazo

Atalanta dijo...

Pobre criatura ni de aquí ni de allá, de ningún lugar.

Venga tó no va ser farolillos de colores, pero que tristeza Juan Carlos, ya se que eres un espíritu sensible y por ello te quiero.

Besos feriantes

Maat dijo...

Pues nada, aquí quedo a la espera de que encuentres ese pueblo tuyo y que disfrutes de sus fiestas y nos las cuentes.

El relato, sobre no ser nada tuyo te ha quedado de fiesta.

Un abrazo.

Maat

Sindel dijo...

Que triste debe ser sentirse extraño en su tierra, no aprender a disfrutar de lo que nos rodea, o tratar de incluirse con los otros.
Pero las cosas se sienten o no se sienten, y no se puede obligar al corazón a hacerse amigo de lo que nos toca.
Un abrazo.

rosa_desastre dijo...

La belleza del desaraigo, eso es lo que veo en el relato, la sutileza de la soledad poblada,la busqueda de un lugar en el lugar de los otros.... Mi pueblo es el tuyo, ven.
Un besazo

CAS dijo...

Excelente análisis, desgranado en forma de relato, que parte a parte se puede suscribir.

Quizá muchos de nosotros muchas veces nos hemos sentido así...

Recordé que leí por ahí que el fanático tiene más posibilidades de ser felíz. Será discutible como todo, pero es verdad que quien participa, se mete y pertenece disfruta muchas veces más, al menos de fiestas como estas. Los que quizás, no nos mojemos tanto, y miremos desde la otra orilla, miramos con la objetividad y la frialdad de la distancia.

En todo caso, lo que importa es cómo has descripto la situación y cómo nos hemos metido en ella.

besos!

Matices dijo...

Que bueno, Juan Carlos!! Yo lo he visto desde la perspectiva de quien ve las fiestas desde fuera. Nos muestras la otra cara, ver desde fuera lo que disfrutamos desde dentro...
Y él seguirá buscando y observando desde cerca...
Besos!!

Gin-Tonic dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
alfredo dijo...

Juan Carlos, que disfrute de relato.
Que gozada de letras y que derroche de creatividad que te proporciona un pueblo que no es el tuyo, pero que conoces a la perfección.
Hasta los de ese pueblo se verían, entusiasmados, reflejados con armoniosa cadencia en una crónica de alguien que no sabe, no puede, ni quiere representarles.

Hoy he aprendido que se puede no hablar de algo y hacerlo con excelencia.

Abrazos

Mar dijo...

Excelente relato. Me encantó el uso del lenguaje y del ritmo para dar forma a las emociones de ese chico, a su dolor, a su soledad, a su autoimpuesto aislamiento, pues parece que él lo busca.
Ya ves, no participo más en esto de los jueves pues es miércoles y sigo leyendo y comentando.
Un abrazo Juan Carlos