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¡Felices Navidades!

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miércoles, 8 de febrero de 2012

El arte de observar - Tras la espera

Imagen cedida por ElSilencio en Deviantart.
Esta semana comentamos la imagen anterior, esta creación de ElSilencio, pudiendo encontrarse todos los resultados en sus diferentes registros, en el blog matices de la vida.


La vida ya no tiene como único objetivo la supervivencia, el instinto.

La vida es ahora una sucesión de esperas, esperamos crecer para ser capaces. Cuando podemos, esperamos realizar, esperamos conocer, esperamos mejorar. Esperamos sufriendo desgaste. Esperamos, con esperanza, inevitable redundancia, aunque no puede ser de otra forma.

Esperamos encontrar nuestro lugar en el universo.

Esta espera se desarrolla ante unas escaleras sin barandilla ni pasamanos, por las que solo se puede subir de uno en uno.

Al fondo, la silla del guardia, vacía por innecesaria.

Llega el turno, el momento de acceder a aquello por lo que tanto tiempo se ha esperado. Una duda ¿merecerá la pena?. Una tentación, dejar pasar al siguiente y terminar el artículo de la revista. Acopio de decisión ¿De valor? De decisión. Y comenzar el ascenso para notar que a los diez escalones la respiración se dificulta. No puede ser cansancio, es ¿miedo?

A pasos más forzados se accede al escalón vigésimo y último. Y llega el momento de enfrentarse a esa abertura, la única en la sala además de la puerta. La única fuente de iluminación de la estancia al margen de esa lámpara tan funcional.

Ante la ventana el espectador queda cegado. No se ve, se es visto a través de la sombra que cada cual produce. Un reflejo que muestra lo que cada cual tiene dentro por una luz que desnuda. Que descubre y elimina lo que encubre.

Se mostrarán vergüenzas y encantos. Se reflejará cada alma. Nada más.

Se ansía, se teme, ser abducido por esa luz, se siente una transportación, pero se encuentra uno en el mismo lugar. Y aún medio cegado, se siente que se ha visto lo suficiente.

Entonces se baja la escalera, sabiendo que no hacen falta barandillas ni pasamanos ni ningún elemento arquitectónico que facilite ninguna acción, ya que íntimamente se sabe las acciones solo dependen de uno mismo.

23 comentarios:

MARU dijo...

Sí Señor, comparto cien por cien tu filosofía...
Pero no está mal recordarlo. Tener presente que nosotros labramos nuestro futuro con cada minuto de nuestra vida. Mejor será emplearlo bien...
Magnífica interpretación, objetiva y esperanzada.
Me encanta poder estar aquí otra vez, querido amigo.

Besitos

Matices dijo...

Creo que las esperanzas parten siempre de uno mismo, observé algo similar, cada uno debe hacer su propio análisis una vez llega a la luz...
Gracias!!
Besos

Verónica Marsá dijo...

Eso es, el que tiene agallas pues las tiene y el que no se las fabrica de papel. Y quien no tiene recursos ni para pensar, pues como siempre: carne de cañón.
Crudo? Pues a la parrilla.

Juan Carlos, siempre esperando que lo malo pase o lo farragoso pinche menos. Que los nuestros estén bien, que mañana sea tranquilo, que llueva o que salga el sol. La mirada puesta en un futuro que NO cambiará si NO te pones, como individuo, manos a la obra.

Un abrazo y feliz jueves juevero.

José Vte. dijo...

Dices que buscamos nuestro lugar en el universo y no te falta razón. A veces hasta lo encontramos. Muchas veces el mirar por esa ventana después de subir, con temor, esa escalera tan extraña, es cuando encontramos nuestro verdadero lugar en el mundo.

Saludos

El Alma de Venus dijo...

Hola Juan Carlos, me encanta ver una visión distinta de este tema, desde luego totalmente de acuerdo contigo, cuando escribes, y nos convences, de que hay que encarar las cosas con ganas de luchar por ellas...Felicidades, me encanto...Besos...Lucia.

Carmen Andújar dijo...

Esta es otra solución, no atreverse, y volver a bajar y esperar otra oportunidad donde quizás nuestra madurez nos ayude a decidirnos.
Un abrazo

Pepe dijo...

Juan Carlos: Buscamos nuestro lugar en el Universo, es cierto. Pero nos equivocamos en los apoyos necesarios. Los buscamos fuera de nosotros mismos, cuando es ahí dentro precisamente, donde radica la fuerza motriz que nos debe impulsar.
Un abrazo.

Manuel dijo...

Me gusta esa vision que le das a la fotografia. No hace falta una cola física, siempre estamos esperando algo aunque sea interiormente aunque sea solo en sueños y como bien dices a veces llegado el momento el miedo a la decision es tan cegador como la luz que entra por el ventanal.
Un abrazo

Encarni dijo...

Estoy de acuerdo en aquello del lugar en el mundo, pero yo siempre pensé que el reparto de papeles ya se dio a la hora de nacer, después se irán haciendo cosas pero esperaremos como en una lista de espera en un hospital, o la del INEM.
Me ha gustado especialmente esa visión tuya sobre que la persona que llega al final no observa, sino que es observado y que mirará lo que lleva dentro. Buena idea.

Bss.

Maat dijo...

Hola, Juan Carlos.

Hace mucho tiempo aprendí que no es bueno estar a la espera de nada pues, en demasiadas ocasiones, esa espera te lleva directamente al desengaño. Hay un ramillete de ideas muy buenas en tu relato. Esa de encontrar nuestro lugar en el Universo tiene su aquél...Hay a quien "eso", le lleva toda una vida.

Un abrazote.

Maat

Sindel dijo...

Todo en la vida se espera, unas cosas más otras menos.
Que difícil debe ser tomar la decisión de subir esa escalera y dejar ver el alma, cuántas sorpresas se deben encontrar en cada persona, pero que bueno debe ser poder verlo.
Muy bueno tu relato, un beso.

Maria Liberona dijo...

Ciertamente la vida es una gran y verdadera espera...de sucesos, de intenciones, de amores que a veces nunca llegan... y cuando ya ha llegado el momento siempre la misma pregunta a valido la pena tanta espera?

alfredo dijo...

Subir, para exponerse.
Curiosear para desandar lo andado.
Arriesgarse para bajar lo subido.

Mientras tanto, se crea una vida paralela, que es la que nos gustaría encontrar tras "La Luz"

Pero no, cuando regresamos la única luz que nos sirve para el resto del camino sigue siendo la nuestra.

Sencillamente impecable o impecablemente sencillo.

Abrazos

rosa_desastre dijo...

Debe ser un defecto de fabricacion, los seres humanos siempre estamos a la espera. Aqui se mastica la soledad entre los grises aunque la luz sea solo para algunos privilegiados.
Un beso

San dijo...

Un poquito de esperanza no estaria mal, subir esas escaleras sin baranda para agarrarse, solo nuestros pasos nos acompañan, buscar la luz fuera creo que no es lo más acertado,la luz nace dentro de cada cual esa es nuestra fuerza y no es poca.
Buena visión Juan Carlos.

Natàlia Tàrraco dijo...

Un algo menos griposa me atrevo a comentarte.

De todo lo que dices creo que esa escalera sin pasamanos, empinada, la subimos cada cual a nuestra manera, lo que encontremos arriba, sea lo que sea, nos lo habremos buscado, espero que sea esperanza.
Besito muy cariñoso !hasta pronto!

Medea dijo...

Me ha encantado tu visión Juan Carlos, toda la vida esperando ¿a que?, toda la vida buscando la luz, la esperanza, la realización de nuestros sueños y al sentirnos despojados, desnudos en nuestra sombra, saber que la luz parte de nosotros, de nuestras conciencias, que la luz esta en nosotros y en nuestros actos…¿para qué seguir buscando?
Una buenísima y distinta visión que nos hace dueños de nosotros mismos, al igual que tu lo eres de esa narrativa impecable que te caracteriza.
Un beso grande amigo. Pronto os abrazo.

gustavo dijo...

la primera pàrte de mi comentario debe ser descontextualizado, pues se va a referir a eso de que la vida ya no tiene como único objetivo la supervivencia y el instinto...y digo que es descontextualizado pues extraeré esta frase para decirte que ja...y ja...
la vida lo más seguro que no s epercate de nada de eso. normalmente la vida es puro instinto y este instinto es pura supervivencia...son pocas las evces en las que tomamos las riendas de nuestra vida. y en tomándolas es cuando se puede decir una frase como esa..por que es cuando razonamos, cuando tomamos las riendas de la vida, cuando podemos decir quer la el acto de vivir es consciente...
y repito, esto está fuera de contexto, pues he tomado la primera farse como solitaria. y sucede que me hizo pensar todo esto que dejo escrito...
en fin, ya centrándome en el texto en sí...
esperanzas y más esperanzas. un cointinuo de esperanzas son las que nos mueven, espoeranzas que están movidas por esa única esperanza de encontrar ese sitio único en el universo...joderse, juan carlos...¡resulta que el razonamiento de arriba me vale para las notas que he ido tomando y que corresponden al texto! me había cegado tanto con la frase inicial que no me abía percatado...y sí, ya sé que esto es ficción. pero a pesar de todo, no puedo dejar de reptir lo arriba expuesto, pues estoy haciendo la crítica en base a los conceptos ...
en valiendo, lo de arriba todavía, veo que se basamenta este relato en la esperanza, en la esperanza de saber nuestro lugar..pues bien, este anhelo dice el texto que nos provoca miedos..y sí. ¡cómo no! todo lo desconocido produce miedos...claro, que para miedos ese final que le has dado: lo que arriba se ve es nuestro interior, lo que desde arriba ven los de abajo es nuestro interior...y qué nos puede producir más miedo que el hecho de vernos tan desnudos que somos transparentes?
medio beso, juan carlos.

Ceci dijo...

Me gusta esa linea de pensamiento que dejas regada aquí Juan Carlos. ¿hacia falta realmente esperar tanto, subir esa escalera espantosa, exponernos solo para contrastarnos a nosotros mismos?, creo que sí, justamente nos merecemos una respuesta honesta a tanta espera de la vida.
Te dejo un gran beso

Gastón Avale dijo...

querido juan carlos, creo que nada es más acertado que ese final y esa elucubración de ideas.... llegan a ser lo que simplemente creo que es esa imagen... una forma de mirarse por dentro al final de la escalera y luego... seguir viviendo con eso de conocerse... querido juan carlos, has sido el último en esta larga lista de jueveros, en esta larga cola hacia la escalera... mi buen domingo termina con tu relato y esa luz que no dejará de hacernos mirar hacia donde más nos guste. un abrazo amigo! que tengas una buena semana...

Juji dijo...

Me encanta como la defines. Siempre hay que subir esa escalera, nos guste o no lo que haya más allá, seguro que será (o debería ser) lo acertado.
Un fuerte abrazo.

Ricardo Guadalupe dijo...

Buen relato.

Hay dos tipos de espera: la activa y la pasiva.

En la activa esperas algo, pero haces todo lo posible para que llegue ese algo.

En la pasiva simplemente esperas. Es la muerte en vida.

Un abrazo,
Ricardo

CAS dijo...

Me resulta impecable tu planteo. Resumes, delimitas, muestras una actitud que nos hace reflexionar sobre nuestra propia escalera...
Me gusta, me voy con la sensación de reparar algún paso mal dado y con la esperanza de dar alguno mejor.
Besos.