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¡Felices Navidades!

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miércoles, 4 de mayo de 2011

La batalla de la ensalada


Una vez más se abre el cajón de las verduras. Cuando las manos todopoderosas cogen la lechuga saltan las alertas ante la inminencia de una nueva batalla.
Con un certero corte, media lechuga queda sobre la encimera y la otra media vuelve a la nevera. Con su característica voz, inaudible para los humanos, las hojas de las dos mitades entonan su canción, a ritmo de habanera:
- Olé y oleeeeé, las hojas de la escarola que yo amé / Hojas de amor que nunca olvidaré.
Nuevos cortes, no menos certeros terminan con las hojas de lechuga esparcidas en el bol. Una voz con marcado acento castellano, incita a mantener el predominio verde.
- Ya lo sabéis, lo hemos hablado muchas veces y ahora llega el momento de hacerlo: hay que envolver a los tomates, ocultarlos. Recordad que somos de huerta. Que no somos una iceberg.
 
Del cajón de las verduras salen ahora dos tomates, entre los vítores de los que quedan esperando su turno. Reciben esas dos incisiones, la primera para quitarles su pelo, la segunda con que les extirpan el culo. Luego los cortes en los trozos que presentarían batalla.
En el característico lenguaje de los tomates, inaudible para los humanos y con marcado acento almeriense los tomates se escucha la arenga:
- Tenemos más peso, hay que aprovecharlo y aplastar a las verdes. Somos la esperanza del orgullo rojo. - Apela al espíritu del gazpacho y recuerda el invernadero, recuerda que fueron alejados de su madre, esa sufrida mata, con el objeto de teñir el mundo de rojo.

Los trozos de tomate caen a plomo sobre los de las hojas de lechuga. Ya, emparejados, las lechugas empiezan a levantar sus extremos, como iniciando la maniobra envolvente; los tomates hacen fuerza para aplastarlas, como queriendo incrementar su peso.
En esa tensión se mantienen hasta que comience la batalla sabiendo que antes han de superar los siguientes pasos:
- La caída de la maldita cebolla, siempre estorbando.
- El bombardeo de aceitunas.
- Los blandengues trozos de huevo duro.
- La inundación de vinagre.
- La de aceite. Hala, todos pringosos.
- El inevitable granizo de sal.

Y llega el momento de la verdad. Comienzan a revolver la ensalada. Los trozos de lechuga van rodeando a los de tomate, que tratan se zafarse. La acción se acompaña con amenazas, imprecaciones, insultos, tanto en lenguaje lechuga como en lenguaje tomate, ambos inaudibles para los humanos, pero comprensibles entre sí. Vueltas y vueltas, como dadas por un loco, como mandan los cánones.

Y cuando las vueltas terminan en el bol predomina el color …. verdirrojo.

La batalla ha quedado equilibrada. Ambos bandos pueden argumentar éxito, como siempre; pero no celebrar una victoria, nunca pueden.
Como en cualquier guerra.

En el cajón de verduras un tomatito cherry, pregunta a un viejo tomate en rama, ya con arrugas en su pellejo:
- Señor, ¿no es absurda esta guerra?
- Muchacho, las guerras se luchan, no se comprenden.


(La foto anterior corresponde a una ensalada realizada en tiempos del armisticio de 2006)

Más historias alimenticias, sean más o menos pacíficas, en éste Lugar de encuentro.

24 comentarios:

Natàlia Tàrraco dijo...

Juan Carlos, te superaste en imaginación al servicio de la paz entre...tomates y ensalada, !!!aquí no es nada!!!.
Primero pensé en famoso partido o partidos de lo futbolero, que al cabo parecen batallas, luego, ya más centrada (cosa rara), me percaté de la conclusión...faltaba la pimienta para acabar con la masacre a base de estornudos.
Ni verdes ni rojos, o al revés, o vivan todos los colores sabrosos, y !viva tú! irónico, divertido, creativo a topes.
Me como la ensalada que no engorda mucho y brindo por ti con cava.
Nos vemooos, besito, compi.

San dijo...

Una tremenda guerra esa, pero al final vence el multicolor mundo de la rica ensalada. Porque mira que una fresquita ensalada gusta en verano en estas tierras del sur. Todo lo acompaña, lo alegra, lo rellena.
Me sirvo una poquita para acompañar la tortilla de patatas que trajo Manuel.
Un abrazo amigo.
(otro para esa dulce chica morena que te acompaña.)

Primavera dijo...

Me gustan mucho las ensaladas y mas sin son ricas en mucha variedad, asi que guerra a esa ensalada que la vista me dice...pruebala..
Estupendo relato.
Primavera

Tésalo dijo...

Tengo ue encontrar un simil, tengo que encontrar un simil...
La política, el deporte, la moda, el cotilleo, la divulgación científica, el panfleto... todo eso se agita en mi interior, lo he dosificado. Y además me he predispuesto. ¡vida sana! Pero como el buen dormir, eroticas vivenvias y la comida...

Tésalo

Manuel dijo...

Muy equilibrado Juan Carlos, por eso debe ser que se le llaman Ensalada Mixta, nunca predomina un ingrediente (en las buenas, claro).
Atendiendo a la búsqueda de símiles de Tésalo.... bien podría ser la política, nunca pierde nadie, sean cuales sean los resultados todos dicen haber ganado algo, jajajajajajajaa, vaya ensalada.....
Un abrazo

Medea dijo...

Perfecta ensalada para empezar a comer después de haber comido (así al menos no escuchare berrear a mi estómago) fresquita, limpia, peleona. Para destacar que color o que sabor predomina, la magia está en la perfecta mezcla de ellos. Buen relato amigo, imaginativo y sabroso. Voy a por el segundo. Besito grande a Cris y los chicos.

Verónica Marsá dijo...

Los tomates bien rojos, sí señor, y bien reivindicativos, armados hasta el centro con pepitas vitoreadoras y valientes!!!

Las lechugas con el cañón central viento en popa, guerrero y fuerte, invencible!

¡¡¡Adelante!!! ¡¡¡Al abordaje!!! ¡¡¡A por ellos que no tienen pepitaaaaaas!!!

¡¡A por ellas, que no tienen troncoooo!!!

Y llegó el comensal, aquel que todo lo puede, todo lo ve y todo lo come y la guerra se acabó porque los engulló. Y colorín colorado, la ensalada se ha fagocitado!

Un abrazo, Juan Carlos, me chifló!

rosa_desastre dijo...

Las guerras verdirojas en territorio frigorífico son como la poesia... se disfrutan, pero no tienen explicacion.
Rico, rico
Un beso

Matices dijo...

A mi me encantan estas guerras de rojos y verdes para degustación de mesa y mantel... Pero al leerte me he reído pues son los colores de los equipos de mi ciudad, aunque ahora no se les escucha porque entre ellos no hay guerra :)

Besos

Juan Carlos dijo...

NATALIA: Gracias Natalí. Siempre me recuerdas algo que dejé en mi relato, echarle pimienta. Algo verde, algo rojo. Que ninguno predomine, que juntos están bien. Clink con mi copa de cava.
SAN: Pues la tortilla con ensalada queda genial. Ahora que con algo de zanahoria rallada.
PRIMAVERA: Pués ahí quedan. Que peleen cuanto quieran y nos sigan deleitando.
TESALO: ¿Símil? Pues te cuento. La alegoría es sobre la guerra como tal. Pero no me abstraje de la guerra que se prepara para captar voluntades de cara a las elecciones del día 22 ni a los muchos partidos del siglo (batallas de la Época Contemporánea) que se han celebrado en los últimos días.
Creo que
MANUEL: Equilibrado, pese a la voluntad de uno y otro bando. Pillaste ese punto, los políticos nunca pierden (ni se equivocan y lo saben todo y… si sigo me cierran el blog).
MEDEA: Confieso que el final iba a ser blanco, todos abatidos bajo la salsa de queso azul, pero me resultó cruel
VERONICA: Reí a carcajadas con tu comentario. Cierto que el vencedor de la guerra será el comensal, pero ellos no lo saben. Como en la vida misma, ¿verdad?
ROSA: Precioso comentario. ¿Qué explicación pueden tener? No lo sé.
MATICES: Que te digo, me gusta el Sevilla y me emociona el himno de El Arrebato y me siento bético. Claro, no soy sevillano. Si, veo que esa guerra es la que se desarrolla (o desarrollaba) en Sevilla a nivel futbolero. Bueno, la próxima temporada volverá, ¿verdad?

Besos, abrazos, que cada uno tome cuantos quiera, que he enviado de sobra. Y cariño a discreción.

V.Nas dijo...

Querido amigo, creo que la próxima vez que haga una ensalada pondré mucha atención... no se si me atreveré a comermela... jajajajaja
Gran imaginación y concuerdo en que las guerras no se entienden.
Un abrazo
V.Nas


Si quieres ver mi aportación a la comida tendrás que entrar aquí

http://gijondelucesvnas.blogspot.com/2011/05/el-meson.html

Inma Brujis dijo...

Sí señor. Orgullo rojo!!!. Esa ensalada sonaba muy muy apetecible.
Yo esta noche la tengo parecida, pero en vez de lechuga le echaré endivia.
¡¡¡A comer se ha dicho!!
Un beso

maria jose moreno dijo...

Me encanta esta ensalada parlanchina que nos va transmitiendo sentimientos que ignoramos cuando cogemos un cuchillo y partimos un tomate...el pobre...que dolor y esa lechuga orgullosa de no ser iceberg, que esas no tienen vitaminas...jajaja
Me encanta como has manejado este tema. Mi enhorabuena
Un besazo y recuerdos para ambos.

Ceci dijo...

Maravilloso giro pleno de ingenio Juan Carlos!
Ahora que lo pienso, será en verdad esta guerra sorda a los humanos la de los vegetales? Peor para ellos que todos tienen el mismo destino!
Te mando un fuerte abrazo

Carmen Andújar dijo...

Vaya batalla, entre tomates, lechugas, cebollas y huevo. Muy buena prosa poética, podía servir para una canción. me han gustado tus florituras.
Un abrazo

alfredo dijo...

Es sorprendente como un tema puede dar para tanto y tan variado. Muchos puntos de vista. Y este tuyo es genial, divertido, pero sobre todo cotidiano.

Esa batalla, que propiciamos con tanta frecuencia, de pronto se ha hecho guión adapatado y es merecedora de un Oscar.

Abrazos, Juan Carlos

alfredo dijo...

Por cierto, el comentario de Tésalo es acertadísimo, últimamente está más esplicito que de costumbre.
Creo que (y entre nosotros) el encuentro en Madrid le ha sentado muy bien.

Abrazos de nuevo

CAS dijo...

Brillante batalla, que en un rato se desarrollará en mi cocina. Te tendré bien presente al momento de proceder.
Me ha conmovido en grande el tomatito cherry, probrecito, solito ahí... pero aprendiendo la gran lección, las guerras se luchan pero no se comprenden.
un fuerte abrazo!

p.d.muy imaginativo por cierto!!!!

Celia dijo...

Oye, que me ha encantado tu ensalada. La lucha tan bien llevada, los revolcones de unos y otros, los achuches y los cachetones de las aceitunas.
Bien, bien, bien; encantador.
Un barazo, amiguín.

gustavo dijo...

dice natali: te superaste en imaginación. yo comparto esas palabras.
no sé si habrás visto el vídeo de manuel, pero esta historia me ha recordado a ese vídeo. míralo, pues, si te apetece.
nunca vi el hecho de hacer ensaladas, y mira ue hice en uno de mis desplazamientos a la costa brava cuando trabajé de ayudante de cocina. nunca vi esto así, pues para mí en cierto modo la lucha estaba en las muertes producidas por mí...es decir, los restos que iba dejando de tomates, cebollas, aceitunas, lechugas, etc...si el jefe de cocina me decía que era un buen trabajador, pero que ensuciaba mucho...jaja...¡qué leches quería si mi misión era dejal el alma de las verduras en vboles?
saludos...

Princesa115 dijo...

Desbordas imaginación y originalidad Juan Carlos.
La ensalada, conjunto de colores y sabores....las hay de diferentes, dependiendo de los ingredientes, como la vida misma.
Un beso enorme

Maruja Rufes Soriano dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Juan Carlos dijo...

CARMEN: Muchas gracias, que hem de fer. Ponerlo en canción, pues vale, habrá que pensarlo, jeje.
MARIVÍ: Muchas gracias, no las guerras no se entienden. Cierto.
INMA: Si entiendo lago futbolístico en tu escrito pues nada, que este relato lo declaro como símil de la guerra del fútbol en Sevilla, Sevilla, Sevilla.
Las endivias no pueden envolver a los tomates, no sé como serán esas batallas.
MARÍA JOSÉ: Muchas gracias, tenía una idea de cuento que se titularía “El fascinante sabor del apio”, que tiene algo que ver con el osobuco que hace Cris, pero van varias veces que soy incapaz de desarrollar el tema.
ALFREDO: Vaya, este cuento da para mucho. Si tu lo ves cinematográfico y Carmen musical, tal vez pueda salir una película, de Pixar pienso, con banda sonora de … ¿de quien? A ver si Lucio Godoy saca algo, jeje.
CECI: El destino de los vegetales de la ensalada es el mismo, ciertamente. En nuestra ingesta ambos tienen el mismo destino, como dices.
CAS: Ya me faltaba alguien que se conmoviera con el tomatito cherry, me encanta que lo apreciaras.
CELIA: Muchas gracias, amiguita. Lo del barazo espero sea un abrazo, porque si no me preocupo … no! que se de tu intención y no seré yo quien hable de cómo el teclado deforma nuestras palabras. A mi me lo hace mucho
GUSTAVO: Gracias. No sé cual vídeo de Manuel dices, vi el del cuento sobre la oferta electoral que es genial y el de la tortilla que hace salivar. Ya te imagino haciendo ensaladas en la Brava Costa, dejando el alma de las verduras en el bol. Y que te critiquen por ensuciar, hay gente que no entiende la dureza moral de algunas misiones.
PRINCESA: Un secreto, iba a terminar la ensalada blanca, porque echaban sobre verdes y rojos salsa roquefort, pero implicaba algunos cambios en la historia y uno es un tanto vago …

Besos, abrazos, cariño pa´tos

Juan Carlos dijo...

CARMEN: Muchas gracias, que hem de fer. Ponerlo en canción, pues vale, habrá que pensarlo, jeje.
MARIVÍ: Muchas gracias, no las guerras no se entienden. Cierto.
INMA: Si entiendo lago futbolístico en tu escrito pues nada, que este relato lo declaro como símil de la guerra del fútbol en Sevilla, Sevilla, Sevilla.
Las endivias no pueden envolver a los tomates, no sé como serán esas batallas.
MARÍA JOSÉ: Muchas gracias, tenía una idea de cuento que se titularía “El fascinante sabor del apio”, que tiene algo que ver con el osobuco que hace Cris, pero van varias veces que soy incapaz de desarrollar el tema.
ALFREDO: Vaya, este cuento da para mucho. Si tu lo ves cinematográfico y Carmen musical, tal vez pueda salir una película, de Pixar pienso, con banda sonora de … ¿de quien? A ver si Lucio Godoy saca algo, jeje.
CECI: El destino de los vegetales de la ensalada es el mismo, ciertamente. En nuestra ingesta ambos tienen el mismo destino, como dices.
CAS: Ya me faltaba alguien que se conmoviera con el tomatito cherry, me encanta que lo apreciaras.
CELIA: Muchas gracias, amiguita. Lo del barazo espero sea un abrazo, porque si no me preocupo … no! que se de tu intención y no seré yo quien hable de cómo el teclado deforma nuestras palabras. A mi me lo hace mucho
GUSTAVO: Gracias. No sé cual vídeo de Manuel dices, vi el del cuento sobre la oferta electoral que es genial y el de la tortilla que hace salivar. Ya te imagino haciendo ensaladas en la Brava Costa, dejando el alma de las verduras en el bol. Y que te critiquen por ensuciar, hay gente que no entiende la dureza moral de algunas misiones.
PRINCESA: Un secreto, iba a terminar la ensalada blanca, porque echaban sobre verdes y rojos salsa roquefort, pero implicaba algunos cambios en la historia y uno es un tanto vago …