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¡Felices Navidades!

¡Felices Navidades!

miércoles, 10 de julio de 2019

Jueves de calor.


Esta semana nos proponen desde Molí del Canyer escribir sobre calor y a continuación presento mi versión del tema.







Si le preguntas a él no sabe explicarlo.
Si le preguntas a ella te dará mil razones, pero será lo mismo, ninguno de sus argumentos será convincente.
No lo digo por decir, creedme, llevo tres meses intentando saber qué pasó.
Lo cierto es que ahora es pleno otoño, ese otoño en que la naturaleza muestra su amarillo más espectacular, pero lo que nos intriga ocurrió hace tres meses, cuando el calor era inclemente. O por decirlo sin rodeos, brutal.
Dicen que las vacaciones son un periodo en que se fraguan divorcios porque las parejas pasan más tiempo juntas y descubren que no les queda nada por descubrir del otro, nada nuevo que mostrarse, nada nuevo de que hablar.
Pero ese no fue el caso.
Laura y Pedro discutieron, ininterrumpidamente, desde el 1 de agosto hasta el 15 del mismo mes y todo empezó porque ella rechazó un arrumaco que él intentó durante la parada para hidratarse en el área de servicio de la autovía. Laura justificó su negativa por el tremendo calor.
Esa noche ella quiso, y él no. Dijo que hacía demasiado calor.
Ahora Pedro admite que fue víctima del rencor y orgullo, pero Laura cree que es una idiotez que no justifica que la despreciase.
Cuando el termómetro recuperó la razón y marcó esos maravillosos 20ºC, su relación no seguía igual. Había empeorado porque ya casi no hablaban. Entonces fue cuando Pedro descubrió a Laura en la cama con otro y exigió explicaciones y ella le respondió que necesitaba calor.
Y Pedro dijo que él también necesitaba calor y lo buscó en cualquier lugar, aunque tuviera que pagar por obtenerlo.
Para Laura eso fue un infierno. Pedro, hundido en el mar de placeres, también sufría cada vez que emergía a la superficie.
Por separado, cada uno de ellos confiesa querer volver a la situación anterior a agosto, a ese maravilloso tiempo en que no eran víctimas del calor. Cara a cara no sé que ocurrirá…
El próximo jueves he convocado a ambos a la misma hora y se lo plantearé… ¿Lo reconocerán? ¿Se reconciliarán? ¿Se concederán una oportunidad?
No lo sé, lo que me queda claro es que lo de terapeuta de parejas es un trabajo más duro de lo que pensaba. Y me ha hecho dejar de creer en el amor, solo espero que no ocurra nada irremediable y poder irme el viernes a sentir la sabrosa brisa en la costa.

domingo, 7 de julio de 2019

Cierre del cine de barrio




Esta semana hemos revivido una ilusión pero al terminar el cine Paris deja de ser una sala de cine que ofrece programa doble y vuelve a vender ropa.

Esta semana nos ha dejado trece relatos que, al menos yo, he disfrutado de verdad.

Ahora pasaremos a hablar del calor en el blog de Molí del Canyer, allí nos veremos.

Muchas gracias a todos los que participasteis, escribiendo o leyendo en esta semana.


miércoles, 3 de julio de 2019

Comienza la sesión continua de relatos



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Ruge el león, se apagan las luces, comienza la sesión.

Será una sesión continua de relatos. Leeremos uno, otro, otro hasta ¿cuántos?
No lo sé, ya veremos.
Y para mayor comodidad, cada quien asistirá desde el cine que tenga más a mano.
De momento, tenemos los siguientes


   Carmen Andújar, en el cine Capitol de Santa Coloma de Gramenet.


   Campirela, en el cine Cervera de Getafe.


Dafne Sine Die, a quien la situaremos en el cine Madrid, de Madrid Resultado de imagen de cines de barrio en madrid

Me alegra tu regreso, Dafne, por eso te adjudico un cine que puede encajar con el de tu relato y que además es muy especial para mí.

   Mari Carmen García Franconetti en el cine Arrayán, del sevillano barrio de la Macarena.



Inma de Molí del Canyer en el cine de Membrilla. 
  


Ame en la Sala 2001 de Monterrey            

Albada2 en el cine Reus de Reus.




Myriam en el Cinema Paradiso de Sicilia 

   Tracy en un cine de verano de Córdoba

Alberto V en el Cine Aranjuez, de Aranjuez  

 Mamaceci en el cine de cuyo nombre no puede acordarse en una localidad del interior de Argentina.

a quien situaremos en el cine Royalty de Gandía





domingo, 30 de junio de 2019

Convocatoria literaria, el jueves 4 de julio vamos al cine de barrio



Estaba prevista la reapertura del cine de barrio hace unas semanas, pero tuvo que posponerse justamente hasta esta semana en la que quiero proponeros hablar sobre esos cines de barrio o de pueblo en los que pasábamos una tarde (generalmente la del sábado) viviendo las aventuras que nos ofrecía la pantalla.

Pasear por cualquier lugar es ir comprobando la masacre que han sufrido aquellas maravillosas salas. De algunas no queda ni rastro, otras sencillamente están cerrada y, lo más horrible, he visto una convertida en casa de apuestas.

Es cierto que en los tiempos de Netflix, HBO y otras plataformas, las salas de cine han perdido sentido, pero hace plantearse qué ha pasado en un mundo en el que el lugar que ofrecía a los niños aventuras y sueños sea ahora una tienda o una casa de apuestas. ¿Qué futuro estamos construyendo?

Para rememorar esas viejas salas os dejo algunas imágenes de algunas viejas salas abandonadas que he fotografiado como son el Gran cine Royalty Gandía (la primera imagen), y a continuación las del Cine Paris de La Coruña que es tienda de ropa, del cine Muñoz de Tembleque (Toledo), del cine Maravillas de Teruel y esa tan triste del cine Lowen de Tubingen (Alemania), en la que en la entrada han tachado en rojo la opción film.


Cine Muñoz en Tembleque
Cine Paris en A Coruña

Cine Maravillas de Teruel

Cine Lowen, en Tubingen

Cine Aranjuez

Pues con estas imágenes o cualqesquiera otras que elijáis, os espero el jueves para contarnos historias de esos antiguos maravillosos cines en los que tantas historias se vivieron o reflexionar sobre el cambio del mundo que ha supuesto su desaparición.

Os deseo que esta semana seáis tan felices como lo éramos con aquellos programas dobles y nos vamos leyendo.

jueves, 27 de junio de 2019

la mejor hora








Esta semana Dorotea, en su blog, lazos y raíces, nos propone escribir sobre la mejor hora.
Y esta semana, concretamente el lunes, pude ver en directo a uno de mis músicos favoritos, el brasileño Milton Nascimento (regalo de mis hijas), a quien vi muy viejito y enfermo.
Uniendo ambas ideas viene este relato. Os dejo un video de una canción que interpretó el lunes, por si a alguien le interesa escucharlo.






Es de noche, es muy tarde, y mi luz sigue encendida. La noche ha sido musical, he podido disfrutar de ver tocar a uno de mis favoritos en directo y no quiero terminar el día, quiero arañar los minutos que quedan para aún disfrutarlo antes de que el sueño haga pasar las emociones vividas al recuerdo.

Él quedó allí, saliendo dificultosamente del escenario con un rumbo que desconozco, pero dejando claro que su vida ha llegado a una noche a la que no sucederá ningún amanecer, arañando los minutos que le quedan en su vida para seguir generando sensaciones positivas con su música.

Seguro que sabe que su lista de canciones está cerrada, toda su obra está ya escrita y que muy pocas veces más las expondrá en vivo.

El día acaba cuando acaba. Cuando las dos manecillas del reloj analógico coinciden en lo más alto, cuando la pantalla del reloj digital se reinicia marcando el cero termina mi bonito día, que dejará para siempre el recuerdo de ese concierto y termina su día quedando permanentemente en el recuerdo de quienes apreciamos su arte.

miércoles, 12 de junio de 2019

Las mil y una sopas


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Después de unas cuantas semanas en que olvido que tengo un blog y de otras pocas en que no he sido capaz de ofrecer un relato, esta semana tiro de fondo de armario para participar en la convocatoria de Ceci.
Se trata de hablar de ritos culinarios y los otros relatos participantes pueden encontrarse en este enlace.


Mi relato, se titula LAS MIL Y UNA SOPAS y es el siguiente:


A él las mujeres le duraban apenas una noche. Las conocía, las exploraba y, con el nuevo día, las dejaba.

Él decía que era nómada y callaba una sensación que le inquietaba, la de ser un asesino en serie, pues disfrutaba al conocer a una mujer en plena vitalidad, llevarla hasta la más trepidante excitación y abandonarlas tras haberlas infligido una pequeña muerte.
En una de aquellas noches conoció a Cherri y con ella realizó todo su ritual. En el momento de despedirse, quedó fascinado por efecto de un olor.

Apio.

Siguió el olor como si él fuera una rata y el apio la música que surge de una flauta hasta llegar a la cocina en la que ella, tras su pequeña resurrección, removía el contenido de una cacerola como si fuera un flautista interpretando música. Se acercó a ella, la abrazó por la espalda, besó su cuello mientras sus manos aprisionaban las colinas, recorrían los llanos y trataban de internarse en la hondura de ella que, ensimismada, removía la sopa.

Él se quedó para probar esa sopa y le entusiasmó y decidió hacer una excepción y repetir noche con Cherri. Y a la mañana siguiente, de nuevo un aroma detuvo su despedida, esta vez era tomate. Y así, cada noche de amor fue sucedida por una mañana de aromas, todos diferentes y siempre irresistibles para él, hasta que fueron mil y una mañanas, mil y una sopas que, según él confesaba, le transformaron en un hombre sedentario y, callaba, en un asesino en serie rehabilitado.

Y Cherri. ¿Qué pensaba?

Se sentía algo mejor, ya que al fin había comenzado un tratamiento que esperaba le ayudara a ser más asertiva y a dejar esas obsesiones, como la de probar una nueva receta de sopa cada vez que se sentía insatisfecha.

lunes, 20 de mayo de 2019

Rectificación de la convocatoria




Por esas cosas que pasan, este jueves nos fue asignado primero a Mag, luego a mí y al final hemos convocado los dos para la misma semana.

Evidentemente no puede haber dos convocatorias en la misma semana, así que en esta escribiremos sobre el nombre oculto, como nos propone mi querida Mag en este enlace

Lo de ir a un programa doble en un cine de barrio lo dejamos para una próxima ocasión, ¿de acuerdo?

Nos leemos, esta semana en La Trastienda del Pecado.


jueves, 21 de marzo de 2019

Cambio climático.




Esta semana Montse nos propone hablar sobre el principal problema que nos afecta a los humanos, aunque la mayoría de nosotros no demos a este problema la importancia que realmente tiene y nos perdamos debatiendo sobre nimiedades.

Esta canción de Jorge Drexler, como su presentación, creo que expresa mejor de lo que yo pueda hacer la importancia de luchar contra esta forma de autodestrucción.

Y sobre eso que perdemos cada día, con esta manera de gestionar el mundo que estamos permitiendo.

Y esto se lo dedico a esas queridas cigüeñas que ya no tienen que emigrar en invierno y, por ello, están engordando más de la cuenta.

Más relatos sobre el cambio climático en este enlace.

viernes, 1 de marzo de 2019

Reflexiones sobre la libertad


Este jueves Ame nos deja libertad para escribir y los resultados se enlazan en este blog.
Y mi participación consistirá en dos reflexiones en torno a la libertad

1. La libertad como principio.
Los valores fundamentales de España son cuatro, la libertad, la igualdad, la justicia y el pluralismo político.
Alguno de mis maestros decía que realmente eran dos, ya que la justicia es consecuencia de la igualdad y el pluralismo político lo es de la libertad.
Y llegados a este punto, creo que deberían resumirse en uno, ya que una libertad no igualitaria sería radicalmente injusta. ¿Qué sería una sociedad que concediera libertad a unos y no a otros? Respondo: una dictadura.
Actualmente vemos a tanta gente que, en nombre de valores que invocan quieren acabar con libertades de los demás.
Creo, como el que fuera presidente mexicano, Benito Juárez, que en el respeto al derecho ajeno está la paz.
Por tanto, igual que respetar esa libertad de cada cual, cada cual debería respetar la libertad de los demás.
2. La imagen del ave volando.
La imagen de un ave volando representa la imagen de la libertad.
Cuando se ve un águila volando mientras lleva en sus garras a un conejo, esa imagen representa cualquier cosa menos la libertad, pero dejémoslo estar.
A mí me encanta ver aves volando y hoy he tenido ocasión de hacer una pausa larga en mi trabajo que he aprovechado para ir a una zona de lagunas y ver aves volando. He visto rapaces, pero no he podido ver ánades, porque los accesos a la laguna están cerrados, advirtiendo que son cotos de caza privados. No contravine sus órdenes, pero me planteé por qué hay un coto de caza en una zona a la que acuden las aves.
Entonces se me ocurrió que a mucha gente le divierte disparar al ave en vuelo, es decir, matar la libertad.

miércoles, 20 de febrero de 2019

Este jueves je t'aime, Monsieur Gainsbourg

La primera vez que escuché esta canción fue en casa de mi amigo Álvaro. Vivía el dictador y la censura se creía eterna.
Nosotros éramos preadolescentes, sobre la salud del dictador había muchas dudas y muchas bromas y la censura, aunque aún podía hacer daño, era muy ridícula y todos lo sabíamos.
Y entre las varias razones para que la censura fuera ridícula estaba el hecho de que los que viajaban fuera del territorio censurado iban como moscas a la miel hacia aquello que en España se prohibía, fuera por atentar contra sus ideas políticas, fuera por atentar contra su estrecha moralidad. Y lo compraban. Y cuando lo traían a España presumían de ello ante sus amigos que se volvían locos por aquello que nos mostraban.
Porque cuando se sabe que hay censura se sabe que uno vive fuera de la realidad. Y si la realidad trata de sexo y uno es preadolescente, la locura es total.
Aunque en el colegio nos enseñaban francés, la canción empleaba términos que no estaban en nuestro diccionario y que el entendido, es decir Álvaro, nos las traducía. Y todos los chicos nos íbamos a casa, nos acostábamos repitiéndonos mentalmente la parte que cantaba Jane Birkin y utilizábamos un modo de relajarnos más satisfactorio que la clerical ducha fría.

Tiempo después conocí otras hazañas de Monsieur Gainsbourg y comprendí al personaje, maravillosamente iconoclasta, que fue capaz de realizar este Je t’aime…, esta relación sexual en una canción, como también hizo la versión pasota de La Marsellesa que aparece en este vídeo.




Creo que en este tiempo sobran infinidad de idiotas y son necesarios unos cuantos personajes como Serge Gainsbourg, capaces de pensar por sí mismos y de llegar más allá de lo que se nos impone.

Más relatos inspirados en el Je t'aime, moi non plus en el blog de Max Estrella.