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¡Felices Navidades!

¡Felices Navidades!

viernes, 24 de abril de 2020

Sexagésimo anivesrario



Dado que hoy es mi sexagésimo aniversario, quiero celebrarlo con la familia bloguera recordando un relato que escribí hace unos años y que se titula así, sexagésimo aniversario.

La imagen es la del Salón de Sesiones del Ayuntamiento de Mequinenza, en el que viví, soporté y hsta disfruté tantos momentos y que es el espacio en el que imaginé la historia, como también es real la figura de ese alguacil, cuyo verdadero nombre aparece en el relato. El resto de personajes son de ficción, aunque no negaré que la figura del historiador tiene rasgos de alguien que conocí a unos veinte kilómetros del Poble (el Poble, por aclarar si es necesario es el modo en que los locales se refieren a Mequinenza).

Espero que os guste.


SEXAGÉSIMO ANIVERSARIO

El aniversario merecía una fiesta. Como además caía en domingo, no hubo ninguna duda. El domingo 3 de marzo de 2013 La Palma de la Ribera celebraría sesenta años sin muertes en el pueblo.

Fue un 1 de marzo de 1953 cuando Julio César Preboste, Alcalde por la gracia de Dios y el dedo del Gobernador Civil, dictó aquel decreto, el Decreto 60/1953, cuya su parte dispositiva rezaba así:

1. Se prohíbe la muerte de cualquier ser humano, animal, vegetal o mineral en todo el término municipal de La Palma.
2. La infracción del punto anterior será sancionada con una multa de mil pesetas y escarnio publico.

Fue disuasorio. Ningún humano había muerto en el término municipal en esos sesenta años. Tampoco se tenía conocimiento de la muerte de ningún animal ni de ningún mineral.

En el reino vegetal hubo una infracción. A la Señora Margarita, la del Anselmo, se le murió un geranio justamente mientras el pregonero recorría el pueblo recitando con su peculiar tonadilla el bando en que se publicaba la disposición. La afligida mujer, entre hipidos, pagó la multa en periodo voluntario.

Alguna vez se había planteado derogar el Decreto 60, pero indefectiblemente el debate terminaba con las mismas palabras: Lagarto, lagarto.

Sesenta años sin una sola muerte en el pueblo (al margen del geranio contestatario) era un motivo para festejar.

La celebración comenzó con una charla a cargo del historiador local Leonardo Domínguez, quien esperaba convencer al pueblo que era un investigador serio, no un vago mantenido por Magdalena la repostera. Tras la charla, la Alcaldesa, María del Socorro González-Preboste homenajeó al ahora nonagenario ex alcalde, casualmente su abuelo.

Este, tras mostrarse muy complacido con la charla, de la que no había entendido nada, (hacía más de cinco años que estaba totalmente sordo), atravesó con paso lento y sonrisa de complacencia los cinco metros que distaba su silla en primera fila del público del atril donde su sucesora le entregaría una placa conmemorativa.

En el momento en que el anterior y la actual portadora del bastón de mando se abrazaban, la vigente sintió recaer sobre ella el peso del predecesor. Atropelladamente dio por finalizado el acto, disculpando al anciano por la intensa emoción que sentía. Rápidamente se vació la sala y ella pudo dejar en el suelo el cuerpo inerte.

Leonardo, el historiador, que aún estaba recogiendo sus documentos, al ver lo ocurrido se acercó a la Alcaldesa y, notándola azorada, la abrazó. Ella dejó reposar su cuerpo sobre el del historiador durante unos segundos, hasta que le pidió que cerrase con llave la puerta del salón de sesiones.

Al cerrar la puerta, aún con la sensación de aquellas suaves y generosas formas contra su pecho, contempló a Socorro inclinada sobre el cuerpo del mítico ex alcalde, muy especialmente contempló esos glúteos bien formados a los que se adaptaba el ceñido vestido, del que parecían querer escapar.

Con un tímido gesto, la Alcaldesa confirmó que su abuelo estaba muerto y sollozó levemente. Él dijo “hemos de pensar algo” y la abrazó, ella le abrazó.

Dicen no saber más, que una cosa llevó a la otra. Bueno, hablan de estudios que confirman que la muerte exacerba las ansias de vivir y, por tanto, la libido.

El caso es que Leonardo notó de nuevo ese calorcillo en ella. Y sus suaves formas en su cuerpo. Y el sensual olor que desprendía. Sintió su aliento. Se preocupó al notar su rigidez, pero se confortó segundos después, al constatar que ella aumentaba la intensidad del abrazo.

Así que cuando Félix, el veterano alguacil, abrió con su llave la puerta del salón de sesiones y entró, seguido por Magdalena la repostera, la médico, el cura, dos concejales del equipo de gobierno, uno de la oposición, el director de la oficina de la Caja de Ahorros, el secretario del Ayuntamiento y ocho o nueve curiosos, contemplaron: en primer término, el cadáver de Julio César; más atrás Leonardo, de pié, haciendo el amor con Socorro, que gemía tendida boca arriba sobre la mesa del salón de sesiones.

Los amantes estaban tan concentrados en su entrega, que no notaron la presencia de los recién llegados. Estos quedaron contemplando la escena pasivamente, salvo el director de la Caja que decidió probar los bollos de la pastelera, la cual mostró su disposición a formalizar un depósito con interés.

Cuando la melena de Leonardo osciló más violentamente, anunciando la culminación, los espectadores prorrumpieron en un sonoro aplauso.

La vergüenza de Leonardo era insignificante comparada con la de Socorro. Mientras todos miraban, ella se embutió apresuradamente en su ajustado vestido para improvisar una compostura que consolidó cuando Leonardo, cubriendo sus partes con las manos, habló a los asistentes concienciándoles de que la muerte del veterano era un problema que concernía a todos.

El secretario del Ayuntamiento ofreció la solución: derogar el Decreto 60/1953 y así permitir la muerte de aquel distinguido ciudadano en el pueblo que tanto amó. De ese modo, el Decreto 60/2013, levantó la prohibición de fallecer en el término de La Palma, si bien, tras la enmienda propuesta por la Agrupación de Ciudadanos Palmeros, exclusivamente para los hijos predilectos.

Así fue como Leonardo el historiador llegó a ser personaje histórico. Y asesor de la Alcaldía en asuntos de esa materia, labor que no debió hacer mal, pues Maria del Socorro recurría diariamente a sus servicios.

Magdalena no puso objeciones, estaba demasiado ocupada con las posiciones de sus activos bancarios.

jueves, 2 de abril de 2020

Desde mi ventana






Esta semana no proponen desde Molí del Canyer, escribir sobre lo que vemos desde la ventana en estos días raros. Los relatos escritos bajo esta premisa pueden leerse a través de este enlace: relatos.

Mi (nuestra) visión de este asunto es la siguiente:



DESDE MI VENTANA, LA VIDA SIGUE

Son las 20,00 y Elu lo sabe. Mira hacia todas partes esperando una señal. En estos días raros tras cada yergue su cabeza confiando que llega la señal, la señal no llega y su cabeza cae expresando frustración.
Su ilusión nunca desaparece y cada atisbo de señal repite la misma expresión de esperanza hasta que llega el momento que tanto anhela.
Seguro que entiende que el retraso del momento esperado tiene una relación con el hecho de que el paseo que espera sea mucho más corto que antes. Ya no hay parques ni llegamos al río. Ya no hay patos, apenas sucios gatos callejeros. Siente una fuerza que le contiene cuando quiere cruzar la avenida y las calles siempre son las mismas. Y no hay esos ruidos ni esos humos de siempre, de antes.
Nota triste al hombre que le acompaña. Nota que se estremece cuando ve pasar uno de esos monstruos que pasan por la avenida y quisiera entender la razón.
Y su pregunta viaja por la correa y llega hasta la mente del hombre, que ve como una ambulancia se aleja por la avenida con las luces encendidas.
Ese hombre para el que la avenida es como una frontera que no puede cruzar. Y que recuerda aquella canción que conoció en su juventud y que decía yo pisaré las calles nuevamente…



Aquí os dejo una foto de Elu poco antes de estos días raros. 

domingo, 23 de febrero de 2020

Cierre de la convocatoria sobre videovigilancia





Nos creemos libres dentro de esta jaula, por muy de oro que sea. Copio esta frase con la que inicia su relato Magade Omar, que me parece muy resuntiva de lo que ocurre con estos sistemas de videovigilancia.

También destacar que he aprendido un término que me ha interesado, panóptico, conocido y comprendido gracias a Molí del Canyer.

Por otra parte, la foto que ilustra esta entrada la tomé justamente ayer, en medio del campo. La videovigilancia protege una piscifactoría en la Serranía de Cuenca, tiene sentido, pero lo extraño es que está en un paraje natural, hasta allí nos vigilan.

De todas formas, esto seguirá y probablemente a más, pero lo que toca es cerrar la convocatoria, agradecer los relatos que hemos disfrutado esta semana e invitar a los blogueros a participar en la próxima convocatoria, que podrán leer aquí, en el blog de El demiurgo de Hurlingham, que nos propone relatar un encuentro que tengamos con algún personaje conocido, sea real o de ficción.

Allí nos vemos el jueves 27.
Feliz semana.



jueves, 20 de febrero de 2020

Relatores y relatos sobre videovigilancia

Resultado de imagen de videovigilancia plaza george orwell



Y esta semana tenemos relatos sobre videovigilancia en los siguientes blogs, por los autores que se indican:



Campirela en Campivampi

Albada 2 en Micro-regalos

Magade Omar en La trastienda del pecado


Mónica en Neogeminis

El demiurgo de Hurlingham en El demiurgo de Hurlingham

Mujer virtual en De raíces y alas.

domingo, 16 de febrero de 2020

Una propuesta para este jueves: videovigilancia y seguridad privada.




Con este gif que he tomado de internet podemos ilustrar la propuesta de esta semana, que es la videovigilancia, que podemos ampliar a todas las formas de seguridad privada.
Hace unos veinticinco años era impensable que hubiera tantas cámaras vigilando y tantos servicios de orden que no estuvieran realizados por policías profesionales. Es más, los humoristas Faemino y Cansado tenían una serie de gags en los que aparecía la policía del establecimiento en el que se desarrollara  cada historia para imponer su autoridad. Cuando aparecía el policía del cine, el del hipermercado, el de la pastelería o el del lugar más impensable era el momento más surrealista del gag y todos reíamos.
Pero ahora hay policías del cine, del hipermercado, de la pastelería o de tantos otros lugares y no causan hilaridad.
Así que propongo escribir sobre esos medios de seguridad, que sirven para protegernos, pero que pueden ser abusivos.
¿Qué uso tienen las videocámaras que hay en cualquier lugar? ¿Qué servicios prestan esos policías eventuales? ¿Puede haber abusos? ¿Qué pensáis de esto?
Espero que el tema os inspire y recibir vuestros relatos a partir de la noche del miércoles.

viernes, 24 de enero de 2020

Este jueves os cuento lo que llevo en mis bolsillos




Esta semana Mar nos propone hablar de lo que llevamos en los bolsillos. Ahí va mi relato y os recuerdo que podéis leer los que presentan otros escritores en este enlace.


¿Qué hay en mi bolsillo?
Os lo puedo decir de memoria, en el derecho un pañuelo y el teléfono y en el izquierdo la cartera, monedas y las llaves de casa y del coche.
Pero lo haré de modo más teatral. Mirad.
Bolsillo derecho: Veis el pañuelo. Aquí sale… y sigue saliendo (mi pañuelo, es muy largo ¿por qué?). Y de diferentes colores (¿Qué pasa?). Bueno, como veis en el bolsillo derecho tengo el pañuelo.
Y en el izquierdo: (Uy, que es esto) ¿Un conejito? ¿Y mi cartera?
¡Pero dónde se va el conejo!
Qué diablos, otro conejito.
Y en el bolsillo de atrás que hay… ¡palomas! Ahí se van volando… una, dos, tres.. ¿por qué hay palomas en mi bolsillo?
Y otro conejito en el derecho.
Y el pañuelo del izquierdo no se acaba nunca… ¡Pero si no tengo pañuelos tan largos!
-          Perdona, Juan Carlos.
-          Lo siento, no puedo atenderte, estoy escribiendo.
Pero reclamó mi atención porque me convenció que tenía que decirme algo importante. Venía con unos pantalones algo apretados y me dijo que pensaba que en el vestuario de la piscina, mientras hablábamos, me había puesto sus pantalones.
Le iba a decir que eso explicaba todo, pero no me dejó hablar, me dijo que no me preocupara, que es mago. Cuando le dije que sentía haber perdido varios conejitos y un puñado de palomas me tranquilizó asegurando que podía conseguir cuantos quisiera.

Tras volver al vestuario para cambiarnos los pantalones, volviendo a casa, pensaba que había hecho mal. La verdad es que tener un pañuelo inacabable en el bolsillo derecho y un número ilimitado de conejitos en el derecho mola más que esas cosas tan convencionales que llevo. Pero, que le vamos a hacer, uno es un tipo normal y aburrido.



jueves, 16 de enero de 2020

Este jueves comenzamos el año con humor.



Siguiendo la propuesta de Dorotea, ahí va mi relato con humor, que espero os divierta.
Como lo empecé la semana pasada, está basado en nuestra maravillosa fiesta de los Reyes Magos y, para disipar cualquier duda que pudiera surgir, este relato es pura ficción.


Pues nada, oye, que en la mañana del día de Reyes voy al salón de casa, con mi tazón de leche con café en la mano, y me encuentro un camello.
Si hubiera estado más despierto me habría sobresaltado, pero en mi estado aún confiaba en que fuera un elemento surrealista de mi último sueño, así que di un trago a mi tazón mientras le miraba. Él también me miraba mientras rumiaba y me vino a la mente esa frase final de Casablanca y la repetí en voz alta.
Este puede ser el comienzo de una buena amistad.
Seguramente sí, porque el camello sonrió.
En ese momento el café debió llegar a ese punto en el que disipa la niebla del sueño y adquirí conciencia de lo que ocurría: un camello, perfectamente equipado para cabalgar, estaba rumiando apaciblemente en el salón de mi casa.
Sé por mi primo el hacker que mi casa es de las últimas en el recorrido de los Reyes Magos, así que perfectamente podía ser un descuido. Imaginé a los Reyes Magos, a su edad, tras una noche de trabajo intenso, llevándose el coche ecológico que yo había pedido y dejándome uno de sus camellos.
Aunque este parecía joven y fresco.
Entonces me vino la duda ¿qué había pedido yo a los Reyes?
Le pedí a mi primo el hacker que buscara literalmente lo que había pedido en mi carta.
Mi primo es muy eficiente y en diez minutos en los que el camello y yo seguíamos observándonos, él rumiando, yo bebiendo mi segundo tazón de café con leche, recibí el wasap de mi primo que decía:
Un vehículo cómodo y ecológico.
En fín, esto no era lo que pensaba cuando hice mi petición, pero es muy especial. 
Para terminar os pido que si veis un camello que transporta a un hombre por la Autovía A4 sabed que soy yo. Y, por favor, guardad la distancia de seguridad.


viernes, 10 de enero de 2020

Diez años de los relatos de los jueves.




Esta semana con una tarta, diez velitas y mucha alegría celebramos el cumpleaños de la convocatoria este jueves un relato en el blog de Vivian.
Desde el enlace anterior se puede acceder a las diferetes conmemoraciones. La mía viene a continuación:


Llegué a este paraje hace casi diez años, siguiendo los susurros de una sirena y me quedé encantado. Con timidez fui conociendo a los pobladores del lugar y mi fascinación crecía continuamente. Como dijo uno de ellos, llamado Alfredo, todos diferentes, todos complementarios.
Por eso no dudé en afincarme allí.
Las distancias entre los pobladores cada vez eran menores, puesto que todos viajábamos cuanto hiciera falta para visitarnos, conocernos más y llegamos a reunirnos en encuentros masivos, que dejaron momentos deliciosos que siempre permanecerán.
El transcurso del tiempo, los avatares vitales de muchos de aquellos pobladores, supuso el que algunos fueran abandonando aquel paradisiaco paraje aunque siempre guardarían en su corazón lo vivido. Al tiempo, muchos otros viajeros llegaban, también diferentes, también complementarios, que no cubrían los huecos que quedaban, sino que llenaban otros vacíos y nos enriquecían más aún.
Ahora que este paraje, en el que Tésalo decidió asentarse e invitar a sus amigos, cumple diez años, es un momento de echar la vista atrás y pensar qn quienes son y fueron sus pobladores, en tantas historias que tuvimos la fortuna de conocer, reales o imaginarias, que nos hicieron pensar, sentir… vivir.
Ahora es el momento de mandar ese abrazo, que siempre estamos dispuestos a dar, a quienes se fueron y no volvieron, a quienes están a veces y a quienes están siempre.

Muchas gracias, jueveros, por lo que hemos vivido y por lo que nos queda por vivir en este grupo.

lunes, 23 de diciembre de 2019

Cierre de la convocatoria sobre estatuas


Con notable retraso llega el cierre a esta convocatoria que me pilló con el pie cambiado.
Ha sido una verdadera gozada leer los relatos que habéis presentado:
Esa explicación de las expresiones de las gárgolas que nos ofrece Mar, ese barrendero que recobra vida y tiene unas necesidades que Campirela le ayuda a satisfacer, esa disección en rodajas de Kafka que nos explica Albada dos, ese mendigo que nos presenta Neo y resulta ser un personaje que todos conocemos (o creemos conocer), ese romance entre Ibn Zaydum y la Princesa Wallada que nos presenta Tracy, ese rey Fernando del que nos habla Mari Carmen, el flautista que encandiló a Vivian, esa decisión de Atlanta por mejorar la representación de la escultora que nos narra el Demiurgo y esa reaparición de Rosa con su elogio a los diferentes.
Al margen de ello, esta convocatoria ha tenido una intrahistoria muy especial, ya que cuando me di cuenta de que no podría atenderla como debería pedí ayuda a dos encargadas de realizar convocatorias cercanas en el tiempo y de ello resultó que tuviera la fortuna de conocer en persona a Myriam Goldenberg.
Finalmente, como no fue posible el cambio de fechas, recibí la gran ayuda de Vivian, para publicar la relación de participantes en mi nombre, lo que patentiza la fortuna de tener buenos amigos ganados en estas convocatorias literarias.
Os dejo unas fotos de estatuas que he visto en los días de esta convocatoria, ambas referidas a tradiciones que se continúan celebrando en nuestros días. En el encabezamiento, la referida a la fiesta de los Caballos del vino, de Caravaca de la Cruz y al final, la del Cascamorras, que se celebra en Baza, ambas que nos han explicado y que no cuento, porque tal vez me sirvan para algún próximo relato.
Muchas gracias a los participantes y muy felices fiestas a jueveros y seguidores de la convocatoria.
Nos veremos de nuevo en Molí delCanyer ya en 2020, concretamente el día 2 de enero.


jueves, 19 de diciembre de 2019

PARTICIPANTES JUEVEROS QUE HABLAN DE UNA ESTATUA

MAR

CAMPIRELA



ALBADA DOS


NEOGEMINIS



TRACY


MARIA DEL CARMEN FRANCONETTI


CAS


DEMIURGO


ROSA