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¡Felices Navidades!

¡Felices Navidades!

viernes, 23 de junio de 2017

Jueves de tentaciones


Esta semana Leonor nos pide que escribamos sobre tentaciones y, venciendo la tentación de la pereza contaré algo sobre la tentación que me arrastró lejos de la convocatoria juevera. 



La tentación nació hace tiempo, creció, pude caer en ella, pero fue tan breve que aún dejó más ganas y crecía y no paraba de crecer.

Así que pedí permiso, puse excusas y el jueves salí a conocerla, dejando a un lado mis obligaciones laborales, blogueras, porque había llegado al punto en que no podía dejar de pensar en ella. Tenía que verla, admirarla, tocarla…

El viaje no fue un camino de rosas,  ya lo sabía. Calculaba un viaje por carreteras comarcales, atravesando bosques. Sabía que afrontaría las carencias de tantos servicios que hoy nos son imprescindibles, pero me lancé hacia ella. Eva merecía cualquier esfuerzo.


El camino fue penoso, 


Hay vacas realizando labores de vigilancia mientras pasan sus terneros, 


 otros tramos tienen trazados imposibles con riesgo evidente de desprendimientos,



 hizo falta adentrarse por caminos sin asfaltar que conducen directamente a la tempestad… 

Todo sin teléfono, sin más recursos que los que llevaba encima, sintiéndome un humano, un animal vulnerable, que puede acabar su vida dentro de la naturaleza más salvaje y ser recogido por su servicio de recogida de basuras, constituido por esa bandada de unos cuarenta buitres que nos sobrevolaron.



Pero nada nos arredró, pasamos incluso frío en medio de esa ola de calor que sufría el resto del país, llegamos hasta el bosque de Condemios de Arriba y conocimos a Eva, estuvimos a su lado, la sentimos, la vimos, la palpamos…  


Y también a otros personajes como este guerrero celtíbero.


Pese a todo la tentación aún sigue creciendo… Cualquier día vuelvo a dejar mis obligaciones para volver a hacer un viaje por la Sierra Norte de Guadalajara, un lugar tan despoblado, tan lleno de naturaleza y tan bello que parece increíble que esté tan cerca de Madrid.
¿Os venís?

Más relatos sobre tentaciones en la Playa del Castillo.

miércoles, 31 de mayo de 2017

Terrorismo, el momento que no dejó vuelta atrás




Gus nos propone esta semana hablar del terrorismo que ha sufrido nuestro país, que en España sería el de ETA, el que más hemos sufrido.
Cuando leí esa convocatoria escuché esta versión del Golden slumbers de los Beatles interpretada por el gran Ben Folds (BSO de I am Sam).


Los otros relatos pulicados bajo la misma fuente de inspiración se encuentran en el blog Juliano el Apóstata.



Como seguramente pocos verán el vídeo, mi personal traducción de la letra sería la siguiente:

Hubo una vez una forma de volver a casa
Por favor, cariño, no llores
Yo te cantaré una nana.

Sueños dorados en tus ojos
Que hacen que te despiertes con una sonrisa
Duerme cariño y no llores
Yo te cantaré una nana.

Y mi relato es este:

Hubo una vez una forma de volver a casa. Podía hacerlo en cualquier momento hasta que moví el dedo índice y esa posibilidad quedó postergada por treinta años.
Fue solo consecuencia de hacer un gesto tan sencillo como flexionar el dedo índice, con el que quebré la rigidez de una pieza metálica. Un gatillo de una pistola cuyo cañón enviaba su mirada negra hacia la nuca de aquel tipo.

La bala asesinó mi opción de volver a casa en cualquier momento.

Eso ocurrió cuando creía que los verbos se conjugaban en primera persona de plural si nos referíamos referidos a la patria. Cuando creía que nosotros éramos centenas de miles. Cuando creía en lo que decían aquellos tipos que hablaban en nombre de la patria.


Duerme, cariño, sueña esos sueños dorados, mantén la sonrisa al despertar, no llores cuando despiertes y yo no esté. Prometo que algún día volveré y te cantaré una nana.

Ella no podrá, el hombre que aparece en sus sueños dorados nunca podrá volver a casa, nunca le cantará una nana. Esa bala que salió de mi pistola cuando flexioné mi dedo índice y siguió el camino de la mirada negra del cañón entró en su nuca acabando con su vida.


domingo, 28 de mayo de 2017

Recuerdos de Barcelona


Con el recuerdo aún grabado en la piel, con el recuerdo de quienes estuvieron y el que tuvimos hacia  quienes no pudieron estar, lleno de ese afecto de amigos y de esa belleza que compartimos con letras, imágenes y vivencias, he realizado este vídeo.
Muchas fotografías las hicieron los participantes del encuentro, otras mías.
Gracias a todos los que estuvisteis, por tan buenos momentos y a quienes estuvisteis en nuestro recuerdo, por los momentos que seguro habríamos disfrutado también con vosotros.



video

viernes, 19 de mayo de 2017

Este jueves marinero: ¡Qué viene, qué viene!

Esta semana el tema propuesto es nuestra relación con el mar. Los relatos se pueden encontrar en el blog de Encarni :Brisa de Venus.



De niños nos preguntamos porque hay esas filas de conchitas en las playas. De adultos dejamos de hacernos la pregunta, solo evitamos pisarlas cuando entramos o salimos del mar.
La pregunta vuelve, como la marea, cuando uno tiene hijos que nos la hacen. Entonces contestamos tratando de dar una respuesta contundente y (sobre todo) que no genere nuevas preguntas que nos abstraigan de nuestro atención, (la mujer del bikini rojo de de dos sombrillas más allá).
Pero para escribir hay que ser niño (y viejo y troglodita y astronauta, hay que ver el mundo de todas las maneras), así que hago de nuevo esa pregunta ¿Qué hacen esas filas de conchitas en la playa?
Si fuera escritor de terror hablaría de un cementerio de almejas, un lugar maldito. Las almejas, cuando sienten que su vida llega a su fin viajan hacia la costa porque, igual que los de tierra adentro anhelamos el mar, a ellas les emociona ver la tierra.
(NOTA 1, hay un que inventarse algo para explicar cómo viajan las almejas. NOTA 2, hay que descubrir/inventar algo que provoque un miedo atávico de los humanos hacia las almejas).
Bien, esa idea no me funciona, así que mirando en el móvil descubro una oferta para descargar una app que permite conocer el estado de ánimo de las almejas.

Es cara, pero dado en Barcelona hay que leer un relato sobre el mar y que no tengo otras ideas, la compro. Aparece una barra gris que va verdeando de izquierda a derecha y cuando llega a su fin y se pulsa ACEPTAR, ocurre algo sorprendente.
Escucho vocecillas que gritan ¡Qué viene, qué viene! hasta que llega una ola, revuelca a todas las conchitas y se marcha., Entonces hay risillas y algún quejido
No sé el tiempo que pasé así, como tonto, escuchando en el teléfono la sucesión de los mismos hechos y mirando como las olas venían y se iban hasta que, viendo que la marea subía al punto de llegar hasta donde estaba sentado, como soy oviedista, me marché antes de tener el culu moyáu[1].
Debería eliminar esa app porque mi teléfono está prácticamente lleno, pero cuando pueda volver al mar quiero volver a ponerla en marcha y probar si puedo comunicarme con ellas, y hacer que me cuenten sus historias bajo el mar.




[1] El archienemigo del Real Oviedo es el Gijón, a quienes se conoce como los de culo mojado, por aquello de ser de costa. Mi referencia es una broma, también soy simpatizante del Sporting de Gijón.

viernes, 12 de mayo de 2017

Análisis jurídico de los relatos sobre contratos.



Esta semana Nieves (aquí) nos propone escribir sobre contratos, algo que forma parte de mi trabajo, así que he decidido participar analizando cada relato con un análisis sobre los aspectos básicos de un contrato: partes, objeto y consentimiento. Ello con un toque pretendidamente desenfadado que confío no moleste a nadie.

Versos en el mercadillo de los jueves (Juan): Lo que retrata es un contrato perfecto, aquí interesa más estudiar por qué la policía impide tal comercio. Eso en el mercadillo del Ayuntamiento en que trabajo no ocurriría
El contrato (Montserrat). Contrapone esos contratos perfectos, sin firmas, frente a esos que se plasman con todas las formalidades pero en los que el consentimiento tiene razones ocultas, turbias.
Este jueves: Contrato (Leonor). Un caso complejo. Uno de los contratantes no está seguro sobre la voluntad de la otra de cumplir lo pactado. Desde la frialdad jurídica resultan meras impresiones que no tienen valor para denunciar un incumplimiento.
El pacto (Carmen). Si Montserrat defendía el apretón de manos, Carmen defiende la mirada a los ojos como medio de dar el consentimiento y, efectivamente parece más válida. Claro que un apretón de manos comme-il-faut conlleva mirada a los ojos…
Firmar el contrato (Verónica), (Que me hizo buscar en el DRAE lo que significa sinalagmático). Vemos (en la imagen) el consentimiento y las partes, pero queda sin definir el objeto. En un plano literario lo podemos imaginar, pero jurídicamente sería necesario haberlo definido.
Contrato de palabra (Inma-Molí del Canyer). Muy interesante. Alguno de los contratantes no pretende cumplir su prestación, pero las circunstancias actuaron como fuerza compulsiva para hacer que se cumpliera.
Juramento inquebrantable (Campirela). Aquí encontramos un contrato que se resuelve a petición de una de las partes, pero lo interesante y curioso es que  eso rompe también un pacto de corte sentimental con otra persona que había suscrito un contrato igual al que se resuelve.
Contrato exquisito (Fabián). Este relato está contado en exclusiva por uno de los contratantes, luego es una visión subjetiva. Además, el objeto es secreto. Total, que confiamos que se respete lo pactado, porque si no, con los datos que tenemos no se podría exigir su cumplimiento.
El contrato-Anhelo (Yessy). El contrato fue firmado  ratificado sin firmas ni apretones, con tres guiños seguidos (me encanta, podríamos exportarlo al mundo actual, sería más ecológico que firmar sobre papel), pero una suscribiente tiene reservas mentales sobre cumplir su prestación. Podemos defenderla dado que aceptó en estado de necesidad.
A veces se cambia de opinión (Tracy). Una larga negociación que no termina de firmarse y otra que apenas sugerida se concreta. Y, por si se dudara, ese contrato express se está cumpliendo a la perfección..
De contratos y afines (Mónica-Neo). Establece una distinción que no se estudia por  parte de los expertos, contratos sobre cosas trascendentes y  transacciones de intercambio de bienes y compromisos. Y es muy importante.
Concertados (María). Como en el caso de Fabián, solo conocemos la visión de una parte. Además nos cuenta la negociación, aunque parece más que probable que la otra parte va a aceptar.
Contratos (San). Un caso de verdadera justicia, asumiendo una heredera la obligación asumida por su abuelo, uno de esos hombres de palabra.
El contrato (Demiurgo). Aquí comenzamos con un contrato que, una vez más, sería nulo porue se firma bajo coacciones. Es posible que los tribunales no lo vean así, dado que la coacción procede de megacorporaciones. Por eso es realmente necesaria la fuga del personaje hacia un lugar donde no exista la posibilidad de estradición.

jueves, 4 de mayo de 2017

Un relato en escenarios ofrecidos por Roxana.


Debajo de las nubes, su mirada estaba perdida en el horizonte.

A su mente llegaba la historia de Linda. Llegaba, no sabía de dónde.
Todos decían que le llegaba a través de su imaginación, pero él pensaba que esas historias estaban flotando como cintas en el viento y que solo había que recoger y saber interpretar
No importa tanto la manera en que llegó como la propia historia de Linda, la muñeca que vive en un pueblo aislado pero feliz, en el que la vida discurre sin conflictos pues no existen las ambiciones, de modo que todos disfrutan en armonía de la abundancia de recursos que les ofrece la naturaleza, a la cual cuidan con mimo sabiendo que es su casa.

Viendo a Linda en la fotografía anterior comprobamos que hace honor a su nombre. Es una muñeca alegre y optimista y, sobre todo, muy curiosa, llena de ganas de conocer y explorar el entorno en que vive.
Una linda muñeca de porcelana a la cual su curiosidad la llevó a salir de su idílico entorno para conocer otros mundos, que sabía no eran felices, tratando de ayudarles llevándoles la filosofía de vida de su pueblo.
Sin embargo su aventura duró poco, su energía positiva fue objeto de burlas y de alguna agresión que la dejó maltrecha.

Linda pudo ser reconstruída, aunque se notan las cicatrices allí donde los fragmentos de su cuerpecito debieron ser unidos con pegamento. Incluso tiene algún agujero debido a que algún trocito nunca fue encontrado.
Cuando Linda notó que su historia salía de sí misma como una cinta y se la llevaba el viento, gritó que no quería que la moraleja fuera quedarse en su tierra, quería que constara que lo suyo fue un accidente, pero quie seguía ansiando conocer y mejorar el mundo.
Hoy, el hombre de la montaña guarda esta historia para que pueda llegar a otros, servir de aprendizaje o de reflexión o, sencillamente, que la historia de Linda no se pierda si los vientos erosionan la cinta que la contiene hasta hacerla incomprensible.
Por eso la escribe, sabiendo que el libro que la contiene quedará guardado con el celo de una rigurosa bibliotecaria en la estantería adecuada para que cualquiera que por allí se asome la pueda conocer.




Otros relatos basados en los escenarios propuestos por Roxana en este enlace.

miércoles, 19 de abril de 2017

Calendario de relatos

Imagen relacionada






Ah, compañeros, sois imprevisibles, por eso no dejáis de admirarme. El caso es que mi plan era colocar todos los relatos por orden de la fecha en que se desarrollaran, pero nada más empezar a leer me he dado cuenta que mi plan es imposible.
Así que ahí van los enlaces con los relatos escritos bajo la inspiración de una fecha, por orden cronológico, no de la fecha a la que se hace referencia, sino al de publicación de cada uno de ellos:

01.- Leonor, una fecha esperada con ilusión.

02.- Vivian, 20 de abril de diferentes años.
03.- Carmen, 1 de marzo de 2010
04.- Gustavo-Juliano, 20 de mayo de 1959
05.- Campirela, 22 de junio
06.- Yessy, Siglo XIII EC
07.- Fabián, El día que los presentaron.
08.- Montserrat, ecuador de la primavera.
09.- Yo, hasta el 19 de abril de 2017.
10.- Alfredo, 20 de abril
11.- Mirella-Diva de Noche, 19 de abril de 2017.
12.- María Liberona, varias fechas.
13.- Mónica-Neogéminis, 31 de diciembre de 2599
14.- María Perlada, 27 de abril... ¿O 20?
15.- Rosa Desastre, abril.
16.- Ame, plazo.
17.- Mamaceci, 20 de abril o cualquier otro, la rutina.
18.- Tracy, cualquier día, todos.
19.- Pepe, 22 de enero de 1970.
20.- Nieves-Matices, 20 de abril, no se sabe de qué año.
21.- El demiurgo de Hurlingham, 19 de abril, día de la autonomía de las personas virtuales.
22.- Verónica, el día del juicio.
23.- Roxana, el día que nació Valentino.

sábado, 15 de abril de 2017

Convocatoria literaria: Este jueves un relato con fecha.

Pedí a oí convocar un jueves de final de abril porque es una época del año que me gusta. Será porque en estos días es mi  cumpleaños y el de mi hijo, será porque en este tiempo la climatología es imprevisible.
El caso es que al ver que me tocaba el jueves 20 de abril, como fan de los Celtas Cortos, no pude evitar pensar en la canción de ese título. Como esa canción ya me harta, os pongo el vídeo de otra del grupo que me gusta más.




Y en consonancia con ello, pido que los relatos de esta semana estén basados en una fecha. En la canción es la fecha en la que se escribe una carta, lo cual es una opción,  pero valdrá cualquier relato en el que tenga importancia alguna fecha concreta.
Y nada más, os dejo esta convocatoria para que continúe el show de los jueves.

viernes, 7 de abril de 2017

Amores de infancia


Esta semana los relatos del jueves se encuentran enlazados en el blog Molí del Canyer, desde el cual Inma nos pide que hablemos sobre amores de infancia.
Aquí están mis recuerdos:


Como primera toma me quedo con aquella en la que compartimos cama en una siesta. Nuestros padres (ahora lo imagino, entonces ni me fijé, como seguramente tú tampoco) nos mandaron a la cama después de una comida en la que debía haber corrido el vino y querrían una sobremesa sin que estorbásemos. Seguramente terminaron echándose la siesta, pero ellos durmiendo, no como nosotros.
Si esto lo lee alguien pensará algo que no ocurrió, porque a nuestros ocho o nueve años compartir cama era eso, estar juntos e imaginar. Me acuerdo que te veías como una princesa de cuento árabe y yo como un explorador en la selva y al final nuestros caminos se encontraban y el explorador rescataba a la princesa y terminaba con un beso, pero en aquel entonces los besos eran en la mejilla.
La siguiente toma sería en la playa, tú ya eras adolescente y yo casi. Me parecías muy mayor, inalcanzable para mí, ya usabas la parte de arriba del bikini y llegaste a ser más alta que yo. Realmente me sentía una oruga que admiraba a esa mariposa que eras tú. Recuerdo especialmente aquella vez que te caíste de un ciclomotor (tú ibas en ciclomotor, con tus amigos, yo en bici, solo). Recuerdo que llegaste llorando, yo me alarmé, fui a consolarte y cuando me enseñaste tu muslo herido probablemente la primera vez en que me sentí verdaderamente atraído por un muslo femenino. Y la primera vez en que tuve que hablar de tu herida, cuando esa era la zona que menos me interesaba.
Ahora haremos un flash-back y llegaremos a cuando éramos más pequeños y nuestros mayores decían que éramos novios. Tú lo asumías, siempre lo asumiste hasta justo el momento de la toma anterior, hasta que te hiciste mujer. Yo en cambio lo consideraba absurdo ¿para qué quería una novia? Ya estaba bien, éramos amigos. Bueno, a ti no te lo decí porque no quería romper tu ilusión. Creo que me faltaba entender algo, eso que comprendí cuando tu frágil cuerpecito de niña pasó a ser un atractivo cuerpo de mujer.
La última toma debe ser en un aeropuerto. Allí solíamos coincidir para recibir o despedir amigos de nuestras familias y seguíamos buscándonos, juntándonos y hablando para mantenernos al corriente de cómo evolucionaban nuestras vidas. Y llegó el momento en que dejamos de vernos. Los dos nos marchamos de Madrid.
No fuiste princesa, tu vida te mantuvo en los aeropuertos.
Yo tampoco exploré África, la vida me llevó a transitar por carreteras secundarias.


miércoles, 29 de marzo de 2017

Me falta...


33


Este jueves los relatos se encuentran en el blog de Gus y la propuesta que los agrupa es me sobre mucho mes al final del sueldo.

Escribiendo lo que escribo esta semana he tenido muy presente esta canción de mi querido Leonard Cohen, que os dejo por si alguien quiere amenizar con música la lectura.




Me sobra mucho mes al final del sueldo
y me falta mucha paciencia para soportar tanto semianalfabeto petulante
Me sobra mucho sueño después del despertador
y me falta mucho tiempo para realizar mis sueños,
(también dinero, aunque mis sueños son bastante baratos)
Me sobran mucha palabrería más allá de mi atención
y me falta escuchar palabras que tengan significado
Me sobran mucha promesa al final de mi credulidad
y me faltan compromisos que alimenten mi ilusión



Y como nunca sobra el amor, enlazando con el tema musical, 
quisiera llegar bailando hasta el final del amor.